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Paolo Cella

Paolo Cella

Paolo Cella - Periodista, editor en Esperanza Racinguista - Socio de Racing

Viernes, 20 Enero 2023 16:10

Una nueva estrella

Racing se quedó con el primer título de 2023 tras ganarle a Boca por 2 a 1 en la Supercopa Internacional disputada en el estadio Hazza Bin Zayed de la ciudad de Al Ain. La primera edición de esta competición reeditó la final que jugaron ambos equipos en San Luis en el cierre del 2022 y también tuvo un final polémico. La Academia tuvo buenos pasajes de juego durante el primer tiempo y así conquistó su estrella número 39. Los goles fueron de Johan Carbonero y Gonzalo Piovi de penal. Para Boca había abierto la cuenta Facundo Roncaglia.


 

 A pesar de ser el primer partido oficial para ambos y teniendo en cuenta los meses previos de parate entre mundial y regreso para encarar la pretemporada, el partido tuvo un buen ritmo en el primer tiempo sobre todo. Con mayor tiempo de posesión de pelota en ese período para Boca aunque con el control del partido de parte de Racing, el equipo de Fernando Gago mostró conceptos que trajo de 2022 pero tuvo el aporte de Maximiliano Moralez como aspecto destacado. También debutó Juan Nardoni pero su actuación fue menos relevante desde lo individual.

 

El inicio fue, al menos desde lo posicional, con Arias al arco y el 4-3-3 de siempre. La diferencia estuvo hacia donde se movieron algunas piezas para desarmar ese dibujo y darle otra fisonomía al equipo en el retroceso. Nardoni se pegó más a Aníbal Moreno, Nicolás Oroz descendió unos metros y Moralez se soltó para jugar más alto que la dupla central. Así, por lo menos desde lo táctico, cuando el equipo no tenía la pelota retrocedía con dos medio centros y tres futbolistas por delante. Johan Carbonero era quién retrocedía para completar ese trío detrás de Maximiliano Romero.

 

La presión sobre Alan Varela y la orientación del resto del equipo para que Boca tuviera que optar por Agustín Sandez como salida, le permitieron a Racing tener dos o tres acciones de ataque por presiones sobre ese futbolista o Frank Fabra. A pesar de esto fue Johan Carbonero el hombre más peligroso en ataque. Con algunos matices del año anterior, el equipo no tenía en el último tercio la profundidad necesaria y dependía del colombiano para romper las estructuras.

 

Al igual que en San Luis fue Boca el que se adelantó en el marcador tras un centro de Norberto Briasco que encontró libre por el segundo palo a Facundo Roncaglia. Sin posibilidades para Arias de reaccionar, el Xeneize se ponía en ventaja en su segunda incursión ofensiva. Pero la respuesta también fue inmediata. Con tres toques, primero de Maximiliano Romero de pecho y luego Moralez de primera para la corrida de Carbonero, la Academia llegó al empate y no le dio tiempo a Boca de gestionar la ventaja.

 

Hugo Ibarra ajustó para el complemento con el ingreso de Equi Fernández por Briasco. Varela ya no estaba solo en el eje y Pol Fernández y Juan Ramírez se pegaron a la raya para conformar un 4-4-2 con Sebastián Villa y Darío Benedetto compertiendo el centro del ataque. Le costó unos minutos a Racing interpretar aquél registro táctico del Xeneize porque además el ingreso del ex Tigre tuvo impacto inmediato. Acertó con sus primeras intervenciones, Varela ya no tuvo la custodia de Moralez tan cerca y la Academia tardó en acomodarse.

 

Ya no hubo un ida y vuelta tan fluido como en la primera etapa pero aún así Javier García siguió trabajando más que Gabriel Arias. Racing dejó que Boca tenga la pelota donde no lastima, allá lejos y procuró no darle chances de poner a correr a Villa, Langoni o Advíncula, quién sea que fuera por los extremos del campo. Con menos piernas pero más espacios, el partido entró en una zona de incertidumbre respecto del desenlace.

 

La nota positiva para Racing fue que aún con 35 años Moralez tuvo una actividad muy alta y de mucha preponderancia en el equipo. Partiendo desde la zona de interior izquierdo, fue a atacar a Varela para que no tuviera libertades y cuando el equipo recuperaba la pelota se ofrecía siempre como opción de pase. Cuando ajuste estos movimientos con Moreno y el ex Newell´s lo encuentre más seguido, Racing tendrá seguramente mayores dividendos. Su ascendencia en el gol de Carbonero con una asistencia perfecta sella un regreso más que aprobado.

 

El cierre del partido, con el alargue a la vuelta de la esquina, tuvo otra vez el condimento de la polémica como factor desencadenante. El anticipo de Sigali derivó en una jugada por derecha con Jonathan Gómez desbordando ante el cierre de Sandez y un rebote en su pierna impactó en la mano del central de Boca que había ido al piso. Otra vez Fernando Rapallini presente en un partido entre estos dos equipos y una mano como factor de quiebre. Gonzalo Piovi esta vez sí pudo romper el arco y el juego se terminó decantando favorablemente para Racing.

 

Con el atenuante natural de ser el primer duelo oficial del año tras una pretemporada, Racing da comienzo al año con una sonrisa, una nueva estrella y otra final ganada ante Boca. Esto le permitirá regresar a casa para enfocarse en el estreno de la Liga ante Belgrano con otro semblante. Lo positivo es que sostiene hábitos de juego favorables a su idea, con la inserción de un par de piezas necesarias para renovar los ánimos y encarar un 2023 cargado de exigencias.

 

Paolo Cella

 

@EspeRacinguista

 

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Lunes, 26 Diciembre 2022 15:44

Cuna de talentos

La selección argentina de fútbol se consagró campeona del mundo después de 36 años. El ciclo de Lionel Scaloni atravesó críticas de todo tipo, incluso estuvo siempre bajo el bisturí mediático. Sus convocatorias fueron examinadas con minuciosidad. De esas citaciones surgieron nombres que se transformaron en imprescindibles, entre otros Rodrigo De Paul y Lautaro Martínez. Dos futbolistas surgidos del Predio Tita. Para enaltecer aquello que nació como una idea de algunos locos y se convirtió en cuna de talentos.

 


 

Apenas asumió como entrenador del seleccionado mayor Lionel Scaloni elaboró junto a Pablo Aimar y sus colaboradores una lista de futbolistas que comenzarían a transitar el período posterior a Rusia 2018. Su designación como seleccionador de la mayor para encarar el proceso trajo consigo una serie de nombramientos que evidenciaba una nueva era. Y dos de esos nombres fueron nuestros: Lautaro Martínez, que quedó cerca en la lista de Sampaoli para el 2018 y Rodrigo De Paul, absolutamente todo de Scaloni. Con sus matices, cada uno terminó siendo decisivo para el ciclo que conquistó el título en Qatar 2022.
 
Rodrigo De Paul reinventó su carrera, o mejor dicho, se ubicó unos metros más atrás en el campo, para adaptarse a estos tiempos. Aquél enganche que surgió de la mano de Luis Zubeldía, que se desconectaba de los partidos por momentos, se convirtió en un motorcito. Su paso por Valencia no resultó y tras otro ciclo por la Academia llegaría a Udinese. Allí, en la frontera con Austria y Eslovenia, relanzó su carrera. Se transformó en un mediocampista de estos tiempos, con registros estadísticos cada vez más positivos, una ascendencia dentro del campo absoluta y la metamorfosis que lo convirtió en un futbolista dinámico.
 
Su rol dentro del seleccionado que comenzó a imaginar Scaloni tuvo una trascendencia que no solo se veía en el campo de juego. Fue junto a Leandro Paredes, otro acierto del seleccionador, uno de los encargados de bajar a Lionel Messi del póster, tratarlo como uno más, como si fuera una de sus amigos de Sarandí y comenzar a tejer lazos con el mejor del mundo sin esa barrera de la idolatría que a veces frena o posterga diálogos. De menor a mayor, su mundial fue una reivindicación a todo ese cambio en su juego que atravesó para convertirse en una pieza fundamental del ciclo Scaloni.
 
Lautaro Martínez tuvo otro recorrido. Sin tener que modificar su juego como Rodrigo, el Toro se hizo camino a fuerza de goles. A tal punto que el ex seleccionador Jorge Sampaoli lo tuvo hasta último momento en su radar para Rusia 2018. La decepción por aquella ausencia no detuvo la marcha del bahiense. El salto al Inter de Italia, con un período breve de adaptación, lo puso otra vez en la órbita del seleccionado. Scaloni lo adoptó enseguida como su delantero centro, aún con Sergio Agüero presente, Lautaro fue, y es aún hoy, detrás de Messi el goleador del ciclo.
 
Su mundial no fue el esperado, es cierto. La lesión en su tobillo derecho lo tuvo pendiente de esa situación y para colmo Julián Alvarez irrumpió de tal forma que el entrenador no dudó en darle minutos al delantero del Manchester City. Es cierto que Lautaro tuvo en el estreno ante Arabia Saudita la fatalidad de aquellos dos goles anulados, sobre todo el primero, que pudieron haber servido como plataforma de despegue. Funcionó como efecto adverso. Tuvo su momento cuando selló el pase a semifinales convirtiendo su penal ante Países Bajos y ante Francia en la prórroga casi sella la historia.
 
Racing tiene en estos dos futbolistas otro argumento para retomar el sendero que hace años viene recorriendo como formador de talentos. Aún con los naturales vaivenes de camadas que se destacan más o menos, el Predio Tita como política de estado, que trascienda generaciones y genere los recursos que le permitan al club sostenerse deportiva y económicamente en estos tiempos de desigualdades debe ser siempre una prioridad.
 
Paolo Cella
 
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Jueves, 10 Noviembre 2022 08:37

Aprovechar el impulso

El triunfo obtenido en el Trofeo de Campeones ante Boca le permitió a Racing, además de sumar una nueva estrella a su palmarés, la posibilidad de sanar algo, aunque no del todo, la herida por los acontecimientos sucedidos ante River en la ultima fecha del campeonato. Si bien se trata de una competencia en donde todo se dirime en un único partido, la conquista y las formas en las que uno y otro equipo se predispusieron a jugarla, permiten cerrar el 2022 con una sonrisa. La decepción por la Liga que se escapó no sanará del todo pero sí ayudará a encarar el 2023 con otro semblante. El fútbol a veces tiene cierta lógica.

 


 

 

El reglamento le otorgó a Racing la posibilidad de jugar un desempate ante Tigre para ver quién de los dos accedía a ese duelo decisivo ante Boca, ganador de la Copa de la Liga y la Liga Profesional, para quedarse con el Trofeo de Campeones. Ambos escoltas del Xeneize en cada competencia, debían decidir quién viajaría a Villa Mercedes, San Luis, a disputar esa final que quedaba pendiente para cerrar el año. Se aclara lo del reglamento porque abunda la idea de un plan macabro por parte de Víctor Blanco por terminar este 2022 con un título. Leer las reglas escritas por sus dirigentes de ante mano no hace daño.
 
Sorteado ese obstáculo en Parque Patricios ante el Matador de Victoria, no sin antes una dosis de angustia tras un primer tiempo deprimido del equipo de Fernando Gago, la Academia sacó boleto al estadio La Pedrera con un segundo tiempo y los minutos posteriores del alargue como argumento respaldatorio de porqué fue durante el año el equipo que más puntos sacó. Esto no tiene premiación ni sirve como consuelo para despejar angustias por la Liga que se escapó en la última fecha, pero respalda los hechos que ponderan a este equipo como uno de los mejores de este 2022. 
 
La conquista del domingo en Villa Mercedes, despreciada por extraños y valorada por nosotros, puede ser un premio al camino elegido, con sus aciertos y virtudes, por parte del cuerpo técnico y plantel. También de Blanco, que fue quién apostó en soledad por este entrenador. El resto se tuvo que subir al tren por el carácter presidencialista del manejo del fútbol profesional. De hecho algunos se enteraron de la contratación de Gago cuando llegaron a la reunión que el Presidente había pactado con su grupo más cercano. 
 
¿Esto puede tapar el año de frustraciones que Racing tuvo? No, por supuesto que no. Pero premia de alguna manera a un grupo que tras el porrazo que se dio ante River salió a jugar un partido sin poder haber hecho el duelo necesario, casi sin poder asimilar del todo el golpe que sufrió y la magnitud del impacto. Incluso tuvo que transitar 45 minutos de aquél partido ante Tigre con la cabeza y las piernas atadas por los acontecimientos recientes. Recién en el vestuario pudo sacarse de encima ese pesado equipaje para reaccionar.
 
Le ganó a Boca con mucho de lo que vivió durante este año, con los altibajos en el juego que lo frustraron o envalentonaron según su andar. Padeciendo cuando no tiene el control de la pelota y la gestión del partido es propiedad del rival. Creciendo a medida que los pases se encuentran o la movilidad aparece como condición imprescindible para jugar al fútbol. Ese fue un síntoma durante este año que el equipo mostró y tuvo como compañero de viaje. El combo de virtudes y defecto que lo hizo pagar con eliminaciones injustas o increíbles, estuvo presente en San Luis. Y otra vez volvió a revertir un funcionamiento espeso con su plan de juego.
 
Boca lo pudo haber resuelto antes mientras Racing no se asentaba al contexto. Racing lo dominó cuando su cabeza estuvo más lúcida que la de su rival, enajenado por la periferia histérica de un fútbol argentino que no pide equidad sino justicia para mí, el resto que se pudra. Los de Ibarra vieron fantasmas donde no había y el equipo de Gago se tranquilizó al compás de sus formas, las mismas que nos pusieron acá, ahora, con todo lo que eso repercutió en lo deportivo, y lo ganó así. Lo trabajó y mucho, otra vez con tiempo extra, para regalarse y regalarnos una alegría en la última presentación del año.
 
Será un ejercicio muy preciso el que tiene por delante ahora el entrenador y sobre todo los dirigentes. La evaluación del año no puede ser diferente a pesar de esta conquista. Racing necesita ajustes en las tres líneas, teniendo en cuenta altas y posibles bajas, para encarar un 2023 donde la vara estará aún más arriba. Porque con todo lo vivido este año, aciertos y errores, este equipo a preestablecido un escenario de mínima que lo empujará a competir, para citar a Gago, con mayores exigencias. 
 
Liga Profesional, Copa Libertadores, Copa de la Liga y Copa Argentina. Las cuatro competencias que tendrá de mínima Racing por delante el próximo año precisarán de un diagnóstico muy preciso para no repetir errores que postergaron a la Academia en cada uno de los tornes que disputó este año. El desafío esta planteado.
 
Paolo Cella
 
@EspeRacinguista
 
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Domingo, 06 Noviembre 2022 21:25

Lo ganó a su manera

Racing le ganó 2 a 1 a Boca y se quedó con el Trofeo de Campeones en San Luís. El partido fue de trámite parejo con el atenuante además de la temperatura y el calendario que los dos equipos raían encima tras un 2022 cargado de compromisos. El equipo de Fernando Gago pudo cerrar el año con una alegría después  de varios sinsabores. Los goles de la conquista los anotaron Matías Rojas y Carlos Alcaraz. Hubo en total 10 expulsados, entre titulares y suplentes. Menos mal que era un partido sin relevancia para algunos.


 

Racing inició con una variante nominal que además provocó un cambio de posición. El ingreso de Gabriel Hauche por Carlos Alcaraz hizo que Matías Rojas fuera a la zona media. Durante un largo pasaje de ese primer tiempo la misión del paraguayo era jugar, cuando la Academia no tuviera la pelota, pegado a Alan Varela para que el volante central de Boca no tuviera la libertad para hacer jugar a sus compañeros.

Ese ajuste no dio resultados porque Pol Fernández jugaba suelto y además pisaba el área sin oposición. La izquierda del ataque de Boca era más productiva para atacar a Racing con el ascenso de Frank Fabra y el dos contra uno que él y su compañero Sebastián Villa le generaban a Facundo Mura. Sin la asistencia de Rojas y Hauche el lateral de la Academia no pudo nunca con el par de futbolistas colombianos.

Ofensivamente Racing tampoco tenía peso. Johan Carbonero no pudo nunca con Luis Advíncula, Hauche no pesaba en su rol de extremo y Maximiliano Romero quedaba muy aislado. A pesar de eso el ex PSV jugó uno de sus mejores partidos. Fue defecto del equipo no poder darle la oportunidad de ponerlo de cara a Agustín Rossi.

El gol de Boca llegó desde el lugar donde venía avisando que llegaría el peligro. El centro de Fabra, la llegada de Fernández  suelto y la pelota que bajo Briasco para abrir el marcador. La respuesta rápida de Racing con ese gol de Rojas dejó para otro día el análisis sobre como hubiera reaccionado el equipo a una nueva adversidad tras aquél inicio fallido ante Tigre. La reacción inmediata anuló cualquier gestión de la ventaja que imaginó Boca.

Gago movió mucho las piezas durante el juego. El segundo tiempo no tenía ya obstáculos en la zona media pero no por virtudes del juego de cada uno sino por el cansancio acumulado. Villa comenzó a cargar de amarillas a varios futbolistas de Racing y ahí el entrenador comenzó a tocar piezas. Adentro Pillud e Insúa para armar línea de cuatro con Sigali y Piovi ahora de lateral ubicando a Mena de extremo y Carbonero al otro lado.

Racing acomodó algo más las cosas cuando Aníbal Moreno se ordenó mejor a partir de los ingresos de Carlos Alcaraz y Leonel Miranda. Boca siguió teniendo libertades por el lado de Villa y su convivencia con Fabra. La salida de Hauche liberó aún  más a los defensores Xeneizes y el arco de Rossi ya quedó lejos.

El desenlace comenzó a precipitarse a partir de las expulsiones de Carbonero y Villa, exageradas por parte de Tello. Boca se quedó con 9 tras la segunda amarilla de Varela y Racing tuvo a partir de ahí, con los atenuantes del caso, 20 minutos del tiempo extra por delante para ir a buscar su premio. Con las formas que lo llevaron a ver las dos caras de este juego intentó de ahí en más adueñarse del partido.

Le costó ese primer tiempo extra, con más centros que ideas, piernas cansadas y la mente algo agobiada para esta altura del año. El segundo capítulo fue diferente. Sumó más pases, con Moreno como estandarte y Sigali de soporte, los laterales más altos y Oroz entre líneas para encontrar el momento.

Y ese momento llegó a los 123 minutos. El centro de Piovi, como una consecuencia de pases orientada  a la búsqueda de ese momento, fue para la llegada libre de Carlos Alcaraz y su cabezazo. Racing encontró el gol y todo lo que vino después fue un escándalo. Las rojas a Alcaraz y Galván (suplente) en la Academia y las expulsiones de Advíncula, Fabra y Benedetto más los suplentes Xeneizes.

Racing ganó una final que será valorada en su dimensión. No podrá borrar el mazazo del final ante River pero sí le pone un color diferente al cierre del año para un equipo que no dejó de intentarlo. Ojalá le sirva de plataforma para corregir y mejorar en 2023 y no dejar de repasar los defectos que hubo en este 2022.

Paolo Cella

@EspeRacinguista

@Paolo_Cella

Martes, 25 Octubre 2022 09:00

Un año de decepciones

La derrota ante River, sus formas y el contexto en el que se dio no tienen punto de comparación con ninguna otra en la historia reciente de Racing. Plantel y cuerpo técnico terminaron de dilapidar la última oportunidad del año con todo servido para alcanzar la gloria y fallaron. El segundo puesto y la primera colocación en tabla anual quedan hechos trizas ante tamaña chance desperdiciada. En definitiva, lo ocurrido en el Cilindro fue un resumen de todo el 2022. Cuando el equipo tuvo el éxito a mano no dio la talla. 

 


 

La primera sensación es decepción. Al menos eso surge de una primera mirada tras lo ocurrido en Avellaneda. Racing tuvo, a tres minutos del final, la oportunidad de quedarse con un título de campeón, con un penal a favor, el segundo en ese partido, y sentenciar la cuestión. Pero el último jugador en llegar al club, el tercer central del equipo, que sólo había pateado cuatro tiros desde el punto del penal en su carrera y sólo uno dentro de los 90 minutos, lo erró. ¿Cómo se llegó a esa situación? Sólo lo saben los protagonistas. Jugadores y entrenador. Lo padecemos los hinchas.
 
Gago fue muy estricto con cuestiones de disciplina interna y situaciones de juego. La balanza dejó afuera de la convocatoria a distintos jugadores a lo largo del año. También la cuestión disciplinaria marginó a algunos futbolistas de la lista de concentrados. En el campo de juego era él quién decidía los ejecutores de la pelota parada. Recordar el episodio de Edwin Cardona y Carlos Alcaraz, cuando el colombiano ingresó desde el banco y fue directo a quitarle la pelota a Charly por expreso pedido del entrenador. Con Enzo Copetti en cancha, más Gonzalo Piovi, Leonardo Sigali y Gabriel Hauche, ¿cómo llegó Jonathan Galván a apoderarse así de la escena?
 
Pero esta toma de decisiones errada que decantó en perder un campeonato, con lo grave que eso es, por el contexto y las formas, resume en buena medida el derrotero de Racing en todo este 2022, dónde cada competencia que jugó la perdió. Con diferentes matices, pero derrotado en todas. En cada momento clave del año, cuando el escenario era favorable y sólo quedaba asumir el rol, el equipo falló. El cuerpo técnico falló. Y a la dirigencia le cabe su cuota de responsabilidad por bajar un mensaje conformista, donde competir y participar son mérito puertas adentro, en esa sala de café donde todos opinan igual y escriben su propia realidad.
 
A un año de la llegada de Fernando Gago, justo este domingo de definición, el capital construido, con sus vaivenes, se perdió en un segundo. Entre el plantel y el entrenador tomaron la última mala decisión que atentó contra el bienestar deportivo del equipo. Y nadie salió a dar la cara. En realidad sólo dos jugadores: Matías Rojas, siempre cuestionado pero al frente de las situaciones más pesadas diciendo presente como en la ejecución de su penal; y Gabriel Arias. El resto, silencio. En la derrota se ve mejor de que material está hecho el personaje. Y muchos le escaparon al momento.
 
Racing perdió en Copa de la Liga por penales en una semifinal, lo cual puede tener una mirada contemplativa a la hora de realizar una balance. Fue el mejor de la etapa regular pero en ese partido ante Boca, con los pronósticos a favor y el presente futbolístico que lo respaldaba, no pudo dar el paso a la final. Días después llegaron las eliminaciones en Copa Sudamericana, de local y donde sólo alcanzaba con empatar ante River de Uruguay ya eliminado; y la salida temprana de Copa Argentina ante Agropecuario de Carlos Casares. El retroceso fue notorio. 
 
En el torneo local construyó con vaivenes su recorrido hasta llegar a este último partido con la oportunidad de pelear por el título. Cuando los planetas se alinearon y todo se puso a su favor, otra vez la mala lectura de sus futbolistas (recordar los eventos citados anteriormente, expulsiones insólitas, etc.) sumado a la falta de liderazgo en estos momentos determinados por parte del entrenador, lo privaron de un título. De forma increíble, con matices que serán complejos de olvidar y resolver en el corto plazo y que pondrá un peso sobre este equipo y su entrenador muy fuerte.
 
Las formas importan. En todo sentido. La ausencia de referentes para quitarle la pelota de las manos a Galván, el último en llegar al club, para hacerse cargo de ese penal, expone las carencias de un plantel que decepciona cuando la confianza en ellos es plena. Sin dar nombres propios, todos podemos coincidir en que había al menos cuatro futbolistas antes que el ex Huracán para hacerse cargo de ese remate. Y el entrenador, si fue su decisión, menudo problema nos generó. Y si desobedecieron su mensaje, peor aún.
 
En definitiva, Galván es un resultado también de la mala gestión dirigencial. Sea Blanco, Capria, Jiménez, Chiodini, Gago, todos o algunos en particular, dejar ir a Nery Domínguez implicó terminar de pagar sus consecuencias el domingo. El que llegó en su reemplazo falló el tiro del final. 
 
Será muy difícil salir rápido y bien de este golpe. Por lo pronto, ante Tigre el 2 de noviembre, este equipo disputará un partido para ver quién accede a la final por el Trofeo de Campeones ante Boca. No servirá de consuelo si se obtiene ese trofeo porque lo que se perdió tiene mucho más valor. Veremos si son capaces de asumir sus responsabilidades o seguirán dilapidando capital.
 
En lo particular, este equipo siempre me generó desconfianza. A cada paso que dio y con su posterior derrota en momentos claves, fue generando esa sensación. Y más allá de todo eso, cuando la oportunidad estuvo este domingo, volví a creer. Pero no hay caso. Algo falta. Es saludable el crecimiento individual y colectivo que Gago consiguió en este tiempo. Pero no alcanza. Falta algo que no se entrena, no miden los GPS ni la balanza. Algo que se tiene adentro, no se consigue corriendo más ni declarando para las cámaras. 
 
La personalidad está demostrada en los hechos. Y este grupo de jugadores y su cuerpo técnico ganará partidos, pero así, le será difícil ganar campeonatos.
 
Paolo Cella
 
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Domingo, 23 Octubre 2022 22:00

Una tarde difícil de olvidar

Racing perdió 2 a 1 como local ante River en la última fecha de la Liga Profesional y así dejó pasar una oportunidad histórica para consagrarse campeón. El penal errado por Jonathan Galván en el minuto 89 hubiera puesta a la Academia en ventaja. Casi como un resumen de lo que fue este 2022 para el equipo de Fernando Gago, cuando tuvo que dar el paso adelante falló. El año termina con las manos vacías y muchos interrogantes de cara al futuro.


 

Fernando Gago apostó por los mismos once que iniciaron ante Lanús en la Fortaleza para este duelo decisivo. A pesar de no haber jugado bien el entrenador ratificó la confianza de Carlos Alcaraz, el único que estaba en duda. El resto  no tuvo que confirmar en la semana su titularidad y así la misma formación encaró el último juego de liga ante River, esperando sumar de a tres y lo que sucediera en la Bombonera.

A pesar de tener ciertas intenciones de respetar los hábitos de juego que más lo destacaron durante el ciclo, con salidas desde el fondo y la suma de pases para orientar los ataques en superioridad numérica, fueron las búsquedas a Johan Carbonero lo que más productividad le dio a Racing en ofensiva. En largo o en corto, pero siempre a la zona del colombiano fue la intención de ataque por parte de la Academia.

No tuvo mucha área el equipo a pesar de esa elección. Le costó poner gente cerca de Armani con riesgo de gol y sólo lo consiguió forzado, primero con un desborde del colombiano que terminó acorralado entre tres futbolistas de River sin poder definir. La más clara fue de Alcaraz, entrando por el centro tras una apilada de Carbonero. Charly enganchó para adentro, dejando a Pinola fuera de escena, pero su remate de zurda se fue muy elevado.

River no fue un simple partenaire. Tuvo tres opciones de gol para ponerse adelante y le imprimió rigor al partido, acaso dejando de lado las especulaciones de la semana sobre el comportamiento de los rivales de Boca y Racing. Un par de Borja y una de Herrera avisaron que estaba en partido el equipo de Gallardo pero Arias respondió a tiempo.

El segundo tiempo comenzó con River más adelantado y Racing algo más cerca de Arias. El juego largo a espaldas de González Pires y Pinola dio resultado y tras ese despeje de Piovi el delantero de la Academia corrió hasta que Pinola lo derribó dentro del área. Penal  y gol de Rojas para adelantarse en el partido mientras Boca ganaba su juego.

Cuando llegó el empate en la Boca, que ponía a Racing a un gol del título, River ya había empatado. Racing defendía con cinco desde hace un rato por los ingresos de Galván y Hauche por Rojas y Carbonero. El equipo sintió ese mensaje y empezó a cargar sobre el área rival. Penal de Herrera sobre Sigali y la chance de ponerse adelante otra vez en  el minuto 89. Pero Galván, ¿por qué él fue el encargado de patear?, lo erró y todo se fue por la borda.

Se jugaron cinco minutos más con tono desesperado por parte de Racing que para colmo quedó mal parado y River se lo ganó en la última. El final fue una pintura de este 2022. Cuando este equipo tuvo todo para asumir el rol de candidato o equipo con pretensiones falló. Es un golpe que tendrá un proceso largo para asimilar más allá de ese partido ante Tigre para ver quién juega el Trofeo de Campeones.

Racing tuvo todo para coronarse y falló. La valentía se mide de muchas formas a la hora de jugar. No sólo hablando o asumiendo roles discursivos que no aportan nada. La imagen del segundo penal, donde Galván quedó como el único que se animó a agarrar la pelota, sirve de ejemplo.

Paolo Cella

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La selección argentina de fútbol se consagró campeona del mundo después de 36 años. El ciclo de Lionel Scaloni atravesó críticas de todo tipo, incluso estuvo siempre bajo el bisturí mediático. Sus convocatorias fueron examinadas con minuciosidad. De esas citaciones…

Próximo Partido

Fecha 1

Equipo 1


Domingo, 29 Enero 2023

19.15hs


Árbitro: A designar

TV: Youtube de ER

Torneo: Liga Profesional 2023

Equipo 2

Último Partido

Una nueva estrella
Torneo: Supercopa Argentina Internacional

Equipo 1
Equipo 2

Último Programa

Tabla de Posiciones

LIGA PROFESIONAL 2022

# Equipo Pts PJ PG PE PP GF GC DIF
1 Boca Juniors 52 27 16 4 7 34 28 +6
2 Racing Club 50 27 14 8 5 41 24 +17
3 River Plate 47 27 14 5 8 43 22 +21
4 Huracan 47 27 12 11 4 35 21 +14
5 Atl Tucuman 46 27 12 10 5 32 22 +10
6 San Lorenzo 43 27 10 13 4 33 23 +10
7 Tigre 43 27 11 10 6 41 32 +9
8 Argentinos 42 27 12 6 9 33 24 +9
9 Gimnasia (LP) 41 27 11 8 8 26 18 +8
10 Patronato 40 27 11 7 9 31 27 +4
11 Newells 40 27 11 7 9 26 22 +4
12 Def y Justicia 40 27 10 10 7 29 27 +2
13 Talleres (C) 35 27 9 8 10 28 26 +2
14 Independiente 35 27 9 8 10 31 31 0
15 Godoy Cruz 35 27 9 8 10 25 29 -4
16 Central Cba (SdE) 34 27 10 4 13 34 37 -3
17 Barracas Central 34 27 8 10 9 31 37 -6
18 Estudiantes (LP) 33 27 9 6 12 28 40 -12
19 Platense 32 27 7 11 9 23 25 -2
20 Rosario Central 32 27 7 11 9 24 28 -4
21 Sarmiento (J) 32 27 8 8 11 27 32 -5
22 Union 32 27 8 8 11 28 36 -8
23 Arsenal 30 27 6 12 9 28 29 -1
24 Banfield 30 27 7 9 11 23 29 -6
25 Colon 29 27 7 8 12 24 36 -12
26 Velez 28 27 6 10 11 30 33 -3
27 Lanus 21 27 5 6 16 22 40 -18
28 Aldosivi 16 27 4 4 19 16 48 -32

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