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Sábado, 16 Octubre 2021 00:06

Un equipo sin reacción

Derrota de Racing ante Platense por 1 a 0 por la 16ª fecha del Torneo Socios 2021. La caída como local profundiza el sentir de un presente exasperante, que no es más caótico debido a la extensa cantidad de equipos que conforman la liga local. Deforestado deportivamente, el equipo deambula por el campeonato. Platense volvió a ganarle a un grande en primera tras 22 años.¿ La última? También en Avellaneda ante la Academia y por el mismo marcador. Volvieron los ´90.


Analizar los partidos de Racing se ha convertido en una tarea titánica. Encontrar matices tácticos para resaltar a esta altura resulta utópico. Lo que mal andaba con Juan Antonio Pizzi fue empeorado por el servicial Claudio Úbeda, entrenador interino que está dando una mano, según las palabras del Presidente Víctor Blanco. Platense, de presupuesto acotado y nómina menos mediática que la de Racing, asume su rol y ejecuta su plan. Vino a esperar el momento donde este colectivo de futbolistas mermara su andar. Llamarlo equipo es por demás ambicioso teniendo en cuenta lo que se observa.

Otra vez con cambios en defensa y el medio, Racing tardó unos 20 minutos en tomar una postura más presentable en el partido. Desde el inicio fueron Hernán Lamberti e Iván Gómez quienes manejaron los tiempos del juego. A medida que Matías Rojas dejó la zona izquierda para moverse por derecha y Lisandro retrocedió en el campo, la Academia pareció querer jugar el partido con más decisión. Pero entre la falta de profundidad de sus laterales y la ausencia de mentes lúcidas para crear juego, solo la media distancia era un camino hacia el arco de Ojeda.

Buena parte de este presente se debe a factores externos que no son para tratar en estas líneas. La depredación deportiva iniciada por Blanco, Jiménez, Capria y Fernández, entre los más notables responsables, es este reflejo. Solo se sostiene por la vergüenza deportiva de Arias, Sigali, Mena, Nery y Lisandro. Después es esto, un plantel conformado por nombres comunes, sin vuelo para vestirr esta camiseta y jóvenes enredados en una meseta que tiende a convertirse en pendiente, como ser los casos de Cáceres y Alcaraz.

Sin contexto nadie puede rendir, dirán algunos. Desde el banco no aparecen aportes cualitativos y entonces rivales como Platense ansían jugarle a Racing. Cierre de espacios, coberturas en zona cercana al área propia y a jugar con el error rival. Durante todo el primer tiempo el Calamar esperó eso. Lo encontró en la parte final ante un equipo que no pateó al arco, de local, por más de 45 minutos.

Es tan malo lo de este equipo que hasta la velocidad con la que circula la pelota parece de otra liga. No hay velocidad en los pases y no por reclamar rapidez sino inteligencia. Esos pases con ventaja para el compañero que predisponen al equipo en virtud del ataque. Incluso los desplazamientos son espesos, con y sin pelota. Un rival de mayo jerarquía expondrá esto tarde o temprano y castigará severamente este matiz.

Es una misión imposible describir cualidades en este equipo. Disimuló los problemas con aquél triunfo en Paraná, pero no se puede tapar el sol con la mano. El gol de Lamberti puso al descubierto otra vez las carencias de un plantel que salvo aquellos futbolistas mencionados, no tiene soluciones. Entran y salen los Chancalay, Correa, Lovera, Novillo, Rojas, Garre y nada cambia. Lo mismo con los jugadores hechos en casa: Cáceres, Alcaraz, Galván, Prado.

Racing es un equipo sin rumbo que juega como terminó anoche. Con Novillo entrado en el complemento para no ejecutar la obligación de compra y metiéndose de 9, entre Copetti, Correa y Cvitanich. Saca a los laterales porque no resisten físicamente más de 65/70 minutos, no tiene volantes creativos y depende de conducciones desde atrás de Sigali o que Lisandro juegue de cinco para tener panorama.

Esta dirigencia se jacta de haber quitado a Racing de las páginas más oscuras, esas que se veían en la década del ´90. Platense ganó en Avellaneda después de 22 años. Aquél gol de Pablo Erbín fue el 24 de mayo de 1999. De tanto compararse con el pasado convirtieron a Racing en este grotesco deportivo, a causa de sostener relaciones personales que poco tienen que ver con el crecimiento.

Perdió Racing y bien, lo cual no es novedad, porque juega mal hace 10 meses. Los únicos que no se enteraron y no reaccionan son Blanco y compañía.

Paolo Cella

@EspeRacinguista

@Paolo_Cella

Publicado en Partidos
Jueves, 23 Septiembre 2021 20:28

La comodidad desespera

Racing quedó eliminado de la Copa Argentina y su andar deportivo en este 2021 continúa en picada. Con un plantel de vuelo bajo, sostenido por los emblemas del ciclo Coudet que mantienen la competencia digna, la Academia detonó su estabilidad deportiva. Otra vez Lisandro López le puso realidad al presente con sus declaraciones pos partido. Quede esperar ahora si el Presidente toma nota de esto o sigue refugiado en su círculo íntimo. Como suele suceder en este país, el poder obnubila. Blanco declara cosas que sólo él y su séquito observa, mientras el prestigio se diluye.


"Es un buen momento para trabajar, ir para adelante y en diciembre hacer una autocrítica de parte de todos los que estamos en Racing para no quedarnos en la comodidad que genera un poco el club. Me molesta sentirlo y decirlo". Esta declaración de Lisandro López pinta de cuerpo entero el presente. Comodidad. Descripción mas real sobre el camino que eligió Blanco, no se consigue. De aquella frase de Milito, "la inversión no es un gasto", pasaron 10 meses. El presidente no reacciona. Dejó puesto el piloto automático.

Quizás avalado por ese 72% de votos, sobre un padrón concurrente escaso, creyó que todo estaba bien. Ese porcentaje, legítimo, es sobre la base de una elección realizada en pandemia, con restricciones y todo lo que la situación sanitaria implicaba en aquel diciembre. 

 

Juntó voluntades en su lista, armó un stock de gente que necesita ser parte de la comitiva que viaja a todos lados mientras el socio e hincha miraba por televisión. Empujó con sus decisiones la salida de Diego Milito, quién con aciertos y errores trazó un camino más contemporáneo para pensar destinos deportivos. Hoy, mientras los clubes buscan profesionalizar áreas de trabajo, incorporar metodologías que incentiven la competencia hacia arriba, con astucia y adaptándose a los tiempos que corren, sobre todo económicos, Blanco se pegó a las viejas costumbres de la política deportiva.

 

Nunca creyó en la figura de manager, secretario técnico o asesor deportivo. Milito fue, en consonancia con el arribo de Coudet, una respuesta políticamente correcta a la demanda popular de sumar al ídolo, ya retirado, a la cocina deportiva. La convivencia entre el 22 y Chacho no siempre fue armoniosa, pera la tensión entre ambos proyectó a Racing hacia arriba. No coincidían en todo, pero Coudet, sabio del paño futbolero que transitaba, y Milito, caminaron igualmente a la par con un mismo objetivo: poner a Racing lo más alto. Con aciertos y errores, fueron tiempos de competitividad.

 

La pandemia detonó los planes de todos. Sin competencia, el 2020 se agrupó en pocos meses y muchos partidos. Beccacece no logró trascender la frontera de los cuartos de final de la Libertadores y en el ámbito local fue penoso su desempeño. Pero el ahora entrenador de Defensa y Justicia y Pizzi tuvieron algo en común. Uno, elegido por Milito, y el otro convocado por Capria, fueron víctimas del desgaste que ese grupo de gente elegida por Blanco para rodearlo les propinaron. Con operaciones de prensa después de cada derrota o en el día a día.

 

Mientras todo eso sucedía, el presidente no parecía meterse de lleno en la realidad. Dejó prestado el mando en sus pares de comisión directiva y se aferró fuerte a esa comodidad de la que habló Lisandro López luego de la eliminación en la Copa Argentina. Tanto tiempo comparándose con tiempos lejanos de angustias deportivas y económicas, que el temor por soltar un peso en búsqueda de algo nuevo o superador los atrapó. 

 

Luego de años de recaudaciones generosas por ventas de futbolistas el club no presenta obras que permitan vislumbrar un horizonte de crecimiento. Mientras en primera o el ascenso se inauguran predios o remodelan canchas, Racing va por un ascensor. Las demandas en infraestructura se acumulan y el tiempo pasa. Deportivamente el ingreso a copas, otra máxima del blanquismo explícito, pende de un hilo. La tabla anual hoy nos encuentra en la cornisa para acceder a la Copa Sudamericana. Para Racing, ese objetivo es un castigo. Pero claro, como "antes estábamos peor", puede ser que participar sea un logro en las filas oficialistas.

 

Así esta Racing hoy. Con un entrenador interino que "nos da una mano" (lo dijo Blanco), un plantel con seis o siete futbolistas heredados del ciclo Milito - Coudet que empiezan a despedirse del club por necesidades económicas y ambición deportiva y una pausa en la toma de decisiones que alarma a todos, o casi todos. Úbeda y Capria son un decorado pasajero de este presente y quedan al margen de grandes evaluaciones. Su presencia se entiende sólo por aquél recuerdo nostálgico de tiempos pasados y un vínculo afectivo que Racing sostiene. Caerles a ellos hoy es desviar el foco de los verdaderos responsables: los dirigentes.

 

El regreso del público a los estadios está cada vez más cerca. Quizás esa sea la alarma del despertador que precisa Blanco para reaccionar. El termómetro de la gente que va a la cancha no es lo mismo que aquél que lo votó. El presidente consumió mucho de su capital político, que por mérito propio construyó, apoyándose en estructuras viejas. Dejó puesto el piloto automático, esperando tal vez, que las cosas se acomoden en algún momento.

 

Deportiva e institucionalmente Racing se quedó en aguas estancadas. Con el riesgo que eso supone, porque lo que se estanca se pudre.

 

Paolo Cella

 

@EspeRacinguista

 

@Paolo_Cella

Publicado en Opinión
Lunes, 09 Agosto 2021 18:08

Detrás de Pizzi talan el bosque

Juan Antonio Pizzi dejará de ser el entrenador de Racing tras la derrota en el clásico de Avellaneda. Las razones futbolísticas están a la vista pero son apenas una parte del desconcierto deportivo que transita la Academia. La decisión de apartarse a fines de 2020 de un camino más elaborado, concluyó en este presente. Un año desperdiciado por acomodar a todos dentro de un espacio para no incomodar a nadie. Blanco perdió su mejor cualidad: la capacidad de  salir siempre bien parado. Pizzi es el árbol, detrás están talando el bosque.


La salida del ahora ex entrenador de Racing fue un asunto de casi todos los meses en este 2021. La final perdida ante River en Santiago del Estero marcó la primera oleada de rumores. Elegido por el asesor Rubén Capria, con poco plafón para soportar una cadena de malos resultados, apenas bastó ese porrazo para ver amenazado su trabajo. Durante la Copa de la Liga sobrevivió a un par de sofocones y se metió en la final sin patear al arco. Avanzó en la Copa Libertadores y así postergó una evaluación que fuera más severa que los números de una placa de televisión.

Sin dar un paso hacia adelante desde lo futbolístico en ocho meses, el equipo jamás tuvo una nota de autor. No invitaba a sentarse delante de la televisión para ver un partido esperando algo distinto. Apagó la llama de la ilusión y eso que jugó dos finales. En las dos ocasiones fue superado sin oposición y dejando mucho que desear, sin dar la talla en cada uno de esos escenarios. Se sobrepuso siempre a cada punto de quiebre con una racha de triunfos que solo lo hacían crecer en la tabla, no en la consideración del público.

Pero para que exista un Pizzi antes hubo un Blanco dialoguista, con temor a romper estructuras del pasado y sosteniendo a viejos pares de ruta con mañas del pasado, ególatras de playón. Entregó el manejo del fútbol profesional a Miguel Jiménez, Capria y algún representante con futbolistas que precisaba cotizar. En el mismo club donde su tesorero asegura que se perdieron 12.000 socios por la ausencia de público en las canchas y la pandemia, se trajeron jugadores a préstamo con opciones inviables para el mercado local y la billetera de Blanco.

En diciembre había un plan. Con Milito o sin él, el club había montado una estructura de trabajo capaz de detectar oportunidades, seleccionar los elementos que faltaran para completar un plantel y maridar necesidades para darle forma a esa nómina. Ese plan permitía, entre otras cosas, saber si faltaba un cinco y sobraban dos laterales derechos, uno de los cuales estuvo fuera de los campos de juego por lesiones más de la mitad de los partidos en los últimos dos años. Pizzi pidió un cinco, hizo regresar a Kevin Gutiérrez, lo usó un puñado de partidos y luego los fue desplazando sin dar explicaciones. Con estructuras de trabajo más armoniosas, estas cuestiones (o la de Cuadra por citar otro ejemplo) serían evitables.

Pizzi se irá y el foco será puesto en lo futbolístico hasta la contratación de un nuevo entrenador. Así podrán disimular, Blanco y sus pares, los desatinos que fueron cometiendo hasta llegar a este punto. Sostuvieron a un entrenador más allá de lo debido. Lo operaron igual que a Beccacece (y Milito) porque no fue elegido por ellos en consenso. Rompieron el capital que supieron construir en 2019 con una velocidad asombrosa. Se anclaron mediante un acto eleccionario hecho en pandemia, con pico de contagios y sus complejidades, para sostener que el socio los acompaña.

La soberbia suele meter la cola como el diablo. Tras una asamblea donde repasaron hechos de 2009 para encontrar algún ladrillo sobre el cual construir el relato, lo deportivo los expuso nuevamente.

Hay que esperar a que Víctor Blanco asuma su presidencia tras prestarle el juguete a sus pares de lista y realice una autocrítica inédita. Deberá reconocer que caminó por la avenida del medio y se dejó llevar por aquellas voces que engordan el ego. Los dueños del playón deben agradecer que el público aún no pueda asistir a los estadios. Le temen a la opinión de los días de partido.

Se quedaron con aquél video del campeonato en 2019. Nunca apostaron a ir por más, renovar energías. Participar en lugar de competir, la inversión pensada como gasto. La meseta que los absorbió en un micro clima insoportable hasta convertirlos en un grupo selecto, alejado del sentir de la gente. Son escribas de su realidad, una realidad reflejada en un espejo que de tanta tierra acumulada ya no los deja ver ni siquiera en lo que se convirtieron. 

Transitamos un año desperdiciado por acomodar a todos dentro de un espacio para no inquietar a nadie. Blanco perdió su mejor cualidad: la capacidad de  salir siempre bien parado. Pizzi es el árbol, detrás están talando el bosque.

Paolo Cella

@EspeRacinguista

@Paolo_Cella

Publicado en Opinión
Domingo, 07 Marzo 2021 02:51

Ya no hay tiempo de lamentos

La derrota en Santiago del Estero caló profundo en el mundo Racing. La sensación de que la Academia tenía un frente de tormenta abierto desde el día que Diego Milito anunció su salida se potencio tras la estrepitosa caída en la final de la Supercopa ante River. Hoy todas las críticas caen en el presidente y su elección por la permanencia de la vieja política por encima de la planificación. En el medio queda el entrenador, hoy el fusible más a mano para resolver el problema de corto plazo. Pero aquí se llegó por obra y gracia de las viejas costumbres. Dinamitaron la mirada superadora por no venir de la usina de quienes se amontonaron en lugares de privilegio y no darán espacio a nadie que los amenace con mover las estructuras de poder. 
 

 
En tiempos de redes sociales y grieta, licencia para agredir desde un teclado y con el anonimato como escudo protector, todo es blanco o negro. Los extremos se estiraron y se desgastó la capacidad de razonamiento. Una crítica favorable es sinónimo de estar comprado. Si la opinión es opuesta, enseguida se rotula con el título de anti o enemigo. Pensar diferente es estar en contra de algo. Así, la construcción de un espacio donde convivan voces disidentes se torna utópico, irreal. En Racing, y sobre todo durante 2020, se exacerbó esta cuestión.
 
El trabajo de Diego Milito no era infalible. Nadie puede asegurar el éxito de ante mano, pero al menos trazar un horizonte y las pautas para alcanzarlo, permitía achicar el margen de error. Desde un refuerzo hasta una salida a préstamo. Con áreas de trabajo profesionalizadas para no depender del "ojo" de algún dirigente o atarse a representantes que de un día para el otro se convierten en proveedores exclusivos. Aún con errores ese proyecto tenía pies y cabeza. Era más previsible para que la salud deportiva de Racing fuera más estable.
 
La ruptura de la relación entre Víctor Blanco y Diego Milito no era una buena noticia para Racing. La preferencia del presidente por los viejos usos y costumbres invitó al ex capitán a dejar su cargo y con el parte de su equipo. La derrota contundente en una final expuso a todos. Fue la consecuencia de una elección deportiva. Desde el apuro por realizar las elecciones en medio de una pandemia hasta la formación que presentó Juan Antonio Pizzi en el campo. Todo tiene que ver con todo. El miedo a dejar la zona de confort le jugó una mala pasada a un presidente que desgasta su capital por no permitirse dar el salto.
 
Ahora, y como era de esperar, surgen las voces que manifiestan su descontento con el entrenador. En apenas cuatro partidos los mismos que salieron a espantar a los hinchas con la idea de que la contratación de Jorge Sampaoli retrasaría las remodelaciones del Cilindro (porque lo elegía Milito), se sienten defraudados con el técnico que eligieron tras dinamitar la convivencia con el ex Secretario Técnico. Esto es lo que enferma a Racing. La permanencia de gente que cree, por el hecho de estar desde hace años, que nadie puede enseñarles a manejar el club. La soberbia y pedantería, como esa muestra de poder al exhibir el viaje en vuelo charter de más allegados que dirigentes, es parte del todo.
 
Racing se auto boicoteó. Y se repite para que no queden dudas: Milito, su proyecto, no era infalible. Pero al menos había una hoja de ruta trazada que permitía caminar de la mano con planes de contingencia por si el camino se ponía peligroso. Hoy Pizzi y el armado de este plantel son una consecuencia de toda esta rosca de egos y política que permitieron crecer desde el destrato en el día a día. Todos. 
 
Hoy se empieza debatir la continuidad de Juan Antonio Pizzi en el cargo. Y si bien está condicionado desde su elección, nada hace presagiar que un cambio ahora traiga soluciones a corto plazo. Con el libro de pases cerrado, un plantel ya armado debería adaptarse a otra conducción. Quienes lo eligieron ahora se despegan de él y su presentador, el Mago Capria. El asesor, de intenciones nobles porque dudar, es hoy el escudo protector de quienes en las sombras tomaron las riendas del fútbol profesional. 
 
La pandemia quitó por obvias razones a la gente de las canchas. En un club como Racing, que hace de sus días de partido un termómetro (más que un acto eleccionario), esa fue una ventaja para hacer y deshacer sin el temor del reproche público. Así se tomaron decisiones sin la sombra del señalamiento. Con el protocolo y la palanca, el periodista amigo a mano y sin gente, se adueñaron del playón donde cocinan todo. Un club que supo tocar fondo convive con la eterna comparación de aquellos tiempos y le teme, casi con obsesión, a imaginar escenarios de crecimiento "porque antes Racing"...
 
Eso es lo que condicionó, consciente o inconscientemente al presidente. Acreedor de una virtud insoslayable en el ordenamiento tras la caótica ruptura dirigencial en 2014. Con méritos tangibles de previsibilidad y crecimiento. Pero sin renovación de su entorno se fue amesetando. Casi que tomó el club al mismo tiempo en el que asumió Marcelo Gallardo en River. Los caminos que tomaron ambos clubes, con sus respectivos contextos, son tan dispares como el 5 a 0. A veces lo bueno se puede mejorar, los ciclos se renuevan y todo continua su camino. En Racing por ahora no hay señales de querer dar ese salto.
 
Paolo Cella
 
@EspeRacinguista
 
@PaoloCella
 
 

 
Publicado en Opinión

Se confirmaron las cuatro listas, con los aspirantes, para las elecciones de Racing que se realizaran en abril del 2021.

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Racing quedó eliminado de la Copa Argentina y su andar deportivo en este 2021 continúa en picada. Con un plantel de vuelo bajo, sostenido por los emblemas del ciclo Coudet que mantienen la competencia digna, la Academia detonó su estabilidad…

Próximo Partido

Fecha 18

Equipo 1


Sábado, 23 Octubre 2021

20:15


Árbitro: A confirmar

TV: Youtube: Esperanza Racinguista

Torneo: Torneo Socios

Equipo 2

Último Partido

No levanta cabeza
Torneo: Torneo Socios 2021

Equipo 1
Equipo 2

Último Programa

Tabla de Posiciones

 

# Equipo Pts PJ PG PE PP GF GC DIF
1 River Plate 30 14 9 3 2 28 11 +17
2 Talleres (C) 29 14 9 2 3 22 13 +9
3 Estudiantes (LP) 26 15 7 5 3 24 15 +9
4 Lanus 26 14 8 2 4 24 20 +4
5
 
Velez
24 15 6 6 3 21 11 +10
6 Independiente 23 14 6 5 3 16 13 +3
7 Huracan 22 15 5 7 3 12 9 +3
8 Godoy Cruz 21 14 6 3 5 25 20 +5
9 Argentinos 21 14 5 6 3 12 8 +4
10 Boca Juniors 21 14 5 6 3 12 10 +2
11 Colon 20 14 5 5 4 10 15 -5
12 Racing Club 19 14 4 7 3 11 7 +4
13 Def y Justicia 18 14 4 6 4 16 12 +4
14 Union 18 15 5 3 7 15 20 -5
15 Rosario Central 17 15 5 2 8 20 21 -1
16 San Lorenzo 17 14 4 5 5 12 15 -3
17 Gimnasia (LP) 17 14 4 5 5 11 15 -4
18 Platense 16 15 3 7 5 17 19 -2
19 Sarmiento (J) 16 14 4 4 6 12 16 -4
20
 
Newells
16 15 4 4 7 16 22 -6
21 Atl Tucuman 16 14 4 4 6 12 18 -6
22 Patronato 15 14 3 6 5 10 14 -4
23 Banfield 14 14 2 8 4 10 13 -3
24 Aldosivi 13 14 4 1 9 16 26 -10
25 Central Cba (SdE) 11 15 2 5 8 15 22 -7
26 Arsenal 11 14 2 5 7 6 20 -14

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