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Un regreso necesario

Viernes, 30 Diciembre 2016 20:43 Escrito por

Víctor Blanco cortó camino y fue a lo seguro. Tras la negativa de Eduardo Coudet fue en busca de Diego Cocca. Si bien en este deporte nada es lineal y todo esta sujeto a los matices que el juego presenta, la decisión de convocar nuevamente al último entrenador campeón es una búsqueda de tranquilidad y estabilidad deportiva de cara a un año que tiene en el horizonte las urnas del acto eleccionario de 2017. Para todo lo demás hay ventajas y desventajas. 

 


 

Esta claro que el 2016 fue sumamente deficitario desde el punto de vista deportivo. Racing involucionó respecto de competencias anteriores, dilapidó (sobre todo el primer semestre) un plantel rico en calidad y salvo excepciones (Roger Martínez y Óscar Romero) no potenció a casi ningún futbolista. Marcos Acuña quizás sea esa excepción. Contrató dos técnicos que no eran de consenso general entre quienes toman las decisiones del fútbol profesional y los resultados están a la vista. De ahí que Blanco y compañía vayan a buscar un entrenador que mas que garantías futbolísticas les da crédito para saldar la deuda de este año perdido.

 

Ahora la cuestión pasa por limar viejas diferencias que hubo y desembocaron en aquella salida de 2015. Mas allá del factor Milito y lo que quedaba de su carrera, hubo otros puntos donde Blanco y Cocca no concordaron y terminaron precipitando el adiós. Un entrenador o un futbolista, para el caso es lo mismo, no puede ni debe abarcar mas responsabilidades que las correspondientes al cargo. El debate, la sugerencia o el consejo son ejercicios vitales para el crecimiento de un club o un área en particular del mismo. Imponer, por mas pergaminos que se tengan, no es el camino adecuado. Corregir y pulir algunos desajustes del pasado sería saludable para optimizar este regreso.

 

Esto es necesario recordarlo porque Cocca ya tuvo internamente situaciones de conflicto por exigencias a los dirigentes. En aquél momento el título y la competencia hacían que todo fuera postergándose hasta llegar a diciembre, donde el corte fue inevitable. El equipo llegó gastado y esa excusa fue el resorte que disparó la salida del entrenador. Sus condicionamientos también pero quedaron relegados por la faceta deportiva. 

 

Desde el pedido o sugerencia de remoción del técnico de reserva, la escaza fluidez de diálogo con el coordinador de divisiones inferiores hasta la injerencia sobre quien debía recaer el cuidado y mantenimiento del césped del Cilindro. Excesos en torno a comprensión de roles. Con una conducción clara y sin grises nada de esto sería tema de debate.

 

En cuanto a los dirigentes, este llamado no hace mas que desnudar sus errores del pasado reciente. Los fracasos de Sava y Zielinski (interrumpir contratos como lo hizo esta conducción es un fracaso) y la negativa de la primer opción que fueron a buscar los dejó a la intemperie. Mas allá de que luego se afirmaron en que era "Coudet o Cocca". La negativa del ex entrenador Canalla no les dejo alternativa. Las opciones sin trabajo no reunían consenso entre ellos y tampoco gozaban de un arraigo de consideración en  el hincha. 

 

Cocca es un blindaje a sus deficiencias. El técnico campeón en 2014 será el punto donde harán foco todas las miradas de aquí en adelante. Aún con las limitaciones de un mercado de pases acotado como lo será este del verano. Deberá enmendar como pueda un plantel limitado en cantidad, con una estructura física endeble y que retomara la competencia local lejos de los puestos de vanguardia. En síntesis, con mucho mas para perder que para ganar. 

 

Un título no da súper poderes. A nadie. Ni a un técnico, ni a un futbolista ni a un dirigente.

 

Lo que da poder es la gestión, el trabajo planificado y las correcciones ante imprevistos. Si todos entendieron eso el 2017 debe ser un año positivo.

 

Paolo Cella

 

info@esperanzaracinguista.com

 

@Paolo_Cella

 

Final anunciado.

Lunes, 19 Diciembre 2016 21:10 Escrito por

La salida de Ricardo Zielinski tiene varias aristas por las cuales se desencadenó. Desde su arribo hasta el partido frente a Unión de Santa Fe cada paso que dio fue cuestionado. Y cuando no era el entrenador el foco de conflicto las declaraciones de los futbolistas aparecían para ponerlo en el ojo de la tormenta. Apenas 14 partidos fueron necesarios para que Racing se devorara su tercer entrenador en 12 meses. Lapso suficiente para que los dirigentes acumulen malas decisiones a la hora de planificar el fútbol profesional de la Academia. El pasaporte a la estabilidad conseguido en 2015 no fue capitalizado y este 2016 es un claro retroceso.

 


 

Un año cargado de competencia, sobre todo en el primer semestre, no tuvo la planificación que requería. La política de refuerzos no dio resultados y el equipo involucionó en su segunda participación consecutiva en la Copa Libertadores. Cuartos de final en 2015 ante Guaraní, octavos de final en 2016 ante Atlético Mineiro. Apenas la jerarquía del rival disimula el retroceso. El equipo de Belo Horizonte es mayor oposición que el paraguayo. Pero para llegar a ese cruce hubo una fase previa de grupos con oportunidades desperdiciadas. En el campeonato local finalizó sexto en una zona de 15 equipos. Premio consuelo para acceder a la Sudamericana de 2017. Las salidas del mercado de invierno no fueron cubiertas con igual calidad que las llegadas y aquel plantel numeroso dio paso al actual, con deficiencias notorias, superpoblación de jugadores y arribos de dudosa procedencia.

 

Hecho el diagnóstico el segundo semestre arrancó en mayo, con Sava afuera pero confirmado luego porque el candidato de Blanco dijo que no (ahora parece que dirá que sí). Condicionado preparo el partido con Lanús y la derrota lo eyectó del banco académico. Zielinski, libre y sin competencia en igualdad de condiciones, llegó tras la evaluación de 2 partidos a Claudio Úbeda. El entrenador de la reserva se postuló tras el triunfo por Copa Argentina para quedar efectivo pero el empate del diluvio ante Talleres no conformó. El arribo del ex entrenado de Belgrano ya tenía condicionantes por su estilo. Y a partir de allí todo fue cuesta arriba. Apenas la goleada en el clásico, adjudicada mas a la palabra previa del capitán en la semana, le dio respiro. Jamás dejó de tener que defenderse de los embates periodísticos que lo acusaban de técnico "defensivo". Insostenible trabajar así y mas si el radio pasillo daba cuenta del disconformismo de los jugadores por los métodos de trabajo en la semana y las estrategias de los fines de semana. No pudo ni siquiera llegar a la pre temporada de verano para acondicionar un equipo derrumbado físicamente y así lograr que su idea trascienda al campo de juego.

 

Arriba de todo esto esta la conducción del club. Que recibió la renuncia del entrenador sin mas que un apretón de manos y hasta luego. No hubo nada para decirle ni intentar continuar con la persona que fueron a buscar hace menos de seis meses. El fusible mas simple de cortar cuando las cosas no funcionan es el entrenador. Pero nadie revisa, o al menos pocos lo hacen, el rendimiento de un plantel que durante el año y salvo excepciones no dio la talla. Los pre conceptos generados además sobre el perfil del entrenador hicieron lo suyo para erosionar su estadía. Claro que también esta la cuota de responsabilidad de Zielinksi, que sin tener obligaciones con nadie, jamás hizo cirugía mayor. Pero no hubo lectura desde la dirigencia para entender que hay ciclos cumplidos y una renovación asoma como la opción mas noble para enderezar el rumbo. Optaron por renovar al conductor del grupo.

 

También esta la política de compras de este segundo semestre. Es cierto que hay futbolistas que precisan mas tiempo de adaptación que otros. Diego González era un deseo desde enero y se dio en junio. Tuvo buenos partidos pero sigue en deuda. Santiago Rosales esta claramente en falta. Aunque su juventud y el paso de un equipo como Adosivi a Racing le pesó y deberá corregir su andar dentro y fuera de la cancha. Insúa y Ortíz no dan lo que se presumía y después están los casos enigmáticos como Candia y Guisao. Con el agravante de que el colombiano fue pieza de recambio en la Bombonera y el clásico y titular frente a Olimpo. Se les rescindió esta semana. ¿Para qué vinieron? Este mercado de pases lejos de corregir el deficitario primer semestre lo potenció y el cierre muestra claramente esta tendencia. A 10 puntos del líder Boca, con mucho aún por jugar, pero lejos desde el juego. Una distancia para recortar que tendrá que asimilar un nuevo proceso con otro entrenador a cargo pero sin mucho para poder cambiar desde la conformación del plantel.

 

Racing debe dejar de lado los impulsos y así como sostuvo a Diego Cocca en su momento crítico de 2014 darle la misma estabilidad a quien asuma. Es cierto que en aquel entonces estaba Diego Milito y la idea de no romper lo bueno que se pretendía construir pudo mas que el apuro. Logró ser competitivo durante todo 2015 a pesar de no coronar con un título aquél recorrido. Pero al menos sostuvo su presencia y era un equipo con una idea. Apoyado desde afuera y desde adentro en la idea de apuntar alto y no conformarse con poco. Algo que en este 2016 pareció diluirse con el tiempo para llegar al estado de situación actual. Las elecciones de 2017 no pueden ser un incentivo para buscar nuevos desafíos. Racing es lo suficientemente grande como para depender solo de un acto eleccionario cada tres años.

 

Paolo Cella

info@esperanzaracinguista.com

Paolo_Cella

 

 

Paseo inmoral

Lunes, 05 Diciembre 2016 19:44 Escrito por

 

Apenas siete días después de vapulear a Independiente en el clásico de Avellaneda Racing dilapidó el capital que supo construir con una actuación decepcionante en su visita a la Bombonera. Boca lo dominó durante todo el partido aún con aquél recorte en el resultado producto de la vergüenza deportiva ante tamaña diferencia en el juego. Se puede jugar mal, el rival te puede superar, pero lo que nunca podrá hacer un plantel es deambular por un campo de juego como ayer lo hizo el equipo de Zielinski.

 


 

Las razones para entender un papelón como el del primer tiempo sobre todo son varias. El ejercicio para encontrar respuestas invita a retroceder una semana en el calendario. La exigencia en el clásico de barrio puso la vara muy alto. Física y mentalmente, tras una previa hablada hasta el hartazgo internamente, el equipo dio todo. Pero aún así es inadmisible tolerar una actuación como esta. El rival se luce por jerarquía pero también por la apatía de los nuestros. Pareció una práctica a puertas abiertas donde Racing hacía sombra para que Boca ensayara movimientos. Pero era por los puntos.

 

La estrategia pudo ser un atenuante. El entrenador eligió, dentro de las variantes que tiene (escazas, nulas a veces y con niveles por debajo de lo normal), un perfil de equipo mas contenedor. Si ya la versión anterior a Independiente tenía objeciones internas por carecer de valores y argumentos de ataque, esta era una tentación absoluta a la espera y la cautela. Tres volantes que no tienen llegada a tres cuartos y que tampoco tienen entre sus cualidades la marca como una primera opción. Allí también Boca encontró facilidades para jugar cómodo, con espacios y sin presiones. 

 

Pero todas estas limitaciones expuestas ayer por la tarde podrían haber sido disimuladas con algo mas de vergüenza deportiva. Esa que afloró, en cuenta gotas y en apenas un par de futbolistas, durante una parte del segundo tiempo. El rival te puede superar (y hasta quizás sea lógico que este Boca lo haga) pero nunca dejar de entregar el máximo de si mismo. Si la semana pasada Racing combinó actitud y aptitud para jugar el partido, ayer le falto casi todo eso. Se entregó manso al floreo rival sin oposición. No fue competitivo en ningún momento.

 

Respecto al juego hay una lista de situaciones que deberán ser repasadas para no repetir. Lo colectivo se nutre de lo individual. Y en este rubro Racing fue un despropósito. Centrales que no achicaron, laterales que no fueron salida ni contención de los extremos, volantes desperdigados y sin rumbo. La lectura del juego siempre fue equivocada. Cuando había que tocar corto se buscó en largo. Pases de dos metros errados o al rival. Buscar la jugada personal en lugar de tocar para encontrar respuestas.

 

La semana pasada Lisandro López expuso, con sinceridad, la realidad de este equipo. No juega bien. Hubo enojos por esa confesión antes de un duelo tan trascendental. Pero la respuesta llegó en la cancha y con el capitán como abanderado. Si hubo relajación o no se puso el foco como correspondía ante otro clásico de semejante envergadura, fue una falta de competitividad absoluta. El año no se terminó y mucho menos se salvó por ganar un partido que hace tiempo viene siendo una piedra en el zapato de Racing. El calendario no empieza ni termina en Independiente.

 

La Academia no solo perdió la chance de darle otro empujón al envión triunfal del clásico ante el vecino. Dejó pasar la oportunidad de enviar un mensaje de protagonismo al torneo. Estudiantes cedió puntos y el equipo de Zielinski podría haber arrimado a la línea del líder con un cierre de año mas positivo. Por el contrario, le dio razones a aquella sincera y cruda conferencia de prensa del capitán. Pero además dejó una imagen que de no ser por la foto de la tabla de posiciones suena mas a final de ciclo que a tan solo un mal partido.

 

Paolo Cella

 

info@esperanzaracinguista.com

 

@Paolo_Cella

 

 

 

 

Opinión

El peor desenlace

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Racing dilapidó en cuatro días un capital que supo construir durante casi 5 meses. El primer período de Coudet no merecía un cierre como este. Fatigado, el equipo llegó sin respuestas físicas y futbolísticas. Entre lunes y jueves acumuló dos…

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