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Paolo Cella

Paolo Cella

Periodista Deportivo

Miércoles, 18 Agosto 2021 19:50

No lo dejen solo

El presidente de Racing tuvo una desafortunada declaración el fin de semana. Otra vez asoma la inquietud acerca de si tiene a su alrededor gente capaz de llevarle una agenda que le evite tamaños desatinos. O si se trata lisa y llanamente del verdadero sentir de Víctor Blanco, ahora que tiene por delante tres años de gestión sin un horizonte eleccionario que lo condicione. Capaz de caminar por la avenida del medio durante tantos años, y vaya que lo hizo con méritos, esta versión asoma bastante soberbia en comparación con el dirigente que solía mostrarse componedor. La frase además lo hizo quedar en ridículo. La gente de Racing en sus peores momentos fue la que sostuvo al club y lucía con orgullo sus colores. 

 


 

 

El año 2001 fue la liberación para toda una generación que caminó los 35 años de penumbras. El descenso en 1983, una vergüenza mayúscula en lo deportivo para un club del tamaño de Racing, fue otro cachetazo a aquella realidad que no parecía dar tregua. Aquella conquista de 1988 en la Supercopa fue un oasis en el desierto. Padres que vieron la gloria absoluta con el equipo de José conocieron también lo peor. Pero ninguno dejó de transmitir la pasión por los colores. Esos padres tuvieron hijos, los llamados "hijos de la resistencia". Los sub 40, acumuladores de derrotas, destierros, alquileres y descenso. Ninguno dejó de lucir los colores o seguir trasladando la pasión de generación en generación.
 
Pero el título con Mostaza, aquél caótico diciembre de 2001, no sería la última vez que Racing coquetearía con el desastre. Se fue el gerenciamiento dejando tierra arrasada, el equipo hizo equilibrio en primera, recuperó la democracia y sus dirigentes adolescentes se pelearon como si el club fuera un juguete propio. Nadie dejó de transmitir la pasión por Racing. Habría que preguntarles a aquellos que se encadenaron a la sede de Villa del Parque para evitar el remate, o a los que creyeron que ese terreno se podría convertir en el Predio Tita, si lo hacían porque sí, o era el orgullo de ser hinchas de Racing lo que los mantenía firmes en aquellas causas que son dos pinturas del amor que el hincha tiene por este club.
 
Cuando nuestro compañero Ariel Gutiérrez abordó a Blanco para entrevistarlo en cancha del Deportivo Español, en ocasión de la presentación del primer equipo de fútbol femenino, sucedió lo que muchas veces ocurre con los dirigentes deportivos de la Argentina. Al no estar en su zona de confort, donde las preguntas son autopistas de publicidad, contestan sin terminar de poder darle forma a su idea. Esto es lo que le sucedió a Víctor Blanco. Seguramente hoy este arrepentido de una de las burradas más grandes que declaró siendo presidente de Racing.
 
Lo que le pasó a Blanco no es ni más ni menos que lo que venimos contando en Esperanza Racinguista. La acumulación de gente que le dice todo que sí, que no lo cuestiona en el foro interno, provoca estas barbaridades. Un presidente de Racing diciendo que antes "costaba ponerse la camiseta", es de las brutalidades dialécticas más destacadas de los últimos años. 
 
Blanco anda repitiendo que fue ratificado por los socios mayoritariamente. Y tiene razón. Pero omite que lo hizo en pandemia, con la concurrencia más baja de las últimas elecciones. No produjo la renovación de dirigentes que se debía realizar, acumuló gente de todos los espacios en pos de la "pluralidad" pero lo que hizo fue darles protocolos a los quejosos. La oposición tampoco ayudó a subir la calidad de propuestas y aquí estamos. El hombre suelto de cuerpo, sin medir sus palabras ni siquiera para cuidar su capital político.
 
Logró despertar al menos, en redes sociales, una catarata de fotos de gente con la camiseta de Racing, en cualquier lugar y circunstancia, para mostrarle al presidente lo alejado de la realidad que está actualmente. Un presidente que sigue poniendo el punto de comparación, para justificar este presente, con los peores años de Racing. Una constante meseta de conformismo que no es exclusiva de Blanco. 
 
Un presidente que tiene entre sus méritos haber ordenado el club, erosiona su capital político con estos dichos. Venía de elegir a la vieja escuela de dirigentes por sobre Milito, un ídolo. Sigue aferrado a la comparación con tiempos pasados y para colmo ahora declara esta barbaridad. 
 
Ojalá alguien le acerque un poco de autocrítica para hacerle notar lo distante que esta del sentir del hincha. Porque los que siguen colgados del protocolo no le van a decir otra cosa que "sí presidente, usted es el mejor, siga así".
 
Paolo Cella
 
@EspeRacinguista
 
@Paolo_Cella
 
Lunes, 09 Agosto 2021 18:08

Detrás de Pizzi talan el bosque

Juan Antonio Pizzi dejará de ser el entrenador de Racing tras la derrota en el clásico de Avellaneda. Las razones futbolísticas están a la vista pero son apenas una parte del desconcierto deportivo que transita la Academia. La decisión de apartarse a fines de 2020 de un camino más elaborado, concluyó en este presente. Un año desperdiciado por acomodar a todos dentro de un espacio para no incomodar a nadie. Blanco perdió su mejor cualidad: la capacidad de  salir siempre bien parado. Pizzi es el árbol, detrás están talando el bosque.


La salida del ahora ex entrenador de Racing fue un asunto de casi todos los meses en este 2021. La final perdida ante River en Santiago del Estero marcó la primera oleada de rumores. Elegido por el asesor Rubén Capria, con poco plafón para soportar una cadena de malos resultados, apenas bastó ese porrazo para ver amenazado su trabajo. Durante la Copa de la Liga sobrevivió a un par de sofocones y se metió en la final sin patear al arco. Avanzó en la Copa Libertadores y así postergó una evaluación que fuera más severa que los números de una placa de televisión.

Sin dar un paso hacia adelante desde lo futbolístico en ocho meses, el equipo jamás tuvo una nota de autor. No invitaba a sentarse delante de la televisión para ver un partido esperando algo distinto. Apagó la llama de la ilusión y eso que jugó dos finales. En las dos ocasiones fue superado sin oposición y dejando mucho que desear, sin dar la talla en cada uno de esos escenarios. Se sobrepuso siempre a cada punto de quiebre con una racha de triunfos que solo lo hacían crecer en la tabla, no en la consideración del público.

Pero para que exista un Pizzi antes hubo un Blanco dialoguista, con temor a romper estructuras del pasado y sosteniendo a viejos pares de ruta con mañas del pasado, ególatras de playón. Entregó el manejo del fútbol profesional a Miguel Jiménez, Capria y algún representante con futbolistas que precisaba cotizar. En el mismo club donde su tesorero asegura que se perdieron 12.000 socios por la ausencia de público en las canchas y la pandemia, se trajeron jugadores a préstamo con opciones inviables para el mercado local y la billetera de Blanco.

En diciembre había un plan. Con Milito o sin él, el club había montado una estructura de trabajo capaz de detectar oportunidades, seleccionar los elementos que faltaran para completar un plantel y maridar necesidades para darle forma a esa nómina. Ese plan permitía, entre otras cosas, saber si faltaba un cinco y sobraban dos laterales derechos, uno de los cuales estuvo fuera de los campos de juego por lesiones más de la mitad de los partidos en los últimos dos años. Pizzi pidió un cinco, hizo regresar a Kevin Gutiérrez, lo usó un puñado de partidos y luego los fue desplazando sin dar explicaciones. Con estructuras de trabajo más armoniosas, estas cuestiones (o la de Cuadra por citar otro ejemplo) serían evitables.

Pizzi se irá y el foco será puesto en lo futbolístico hasta la contratación de un nuevo entrenador. Así podrán disimular, Blanco y sus pares, los desatinos que fueron cometiendo hasta llegar a este punto. Sostuvieron a un entrenador más allá de lo debido. Lo operaron igual que a Beccacece (y Milito) porque no fue elegido por ellos en consenso. Rompieron el capital que supieron construir en 2019 con una velocidad asombrosa. Se anclaron mediante un acto eleccionario hecho en pandemia, con pico de contagios y sus complejidades, para sostener que el socio los acompaña.

La soberbia suele meter la cola como el diablo. Tras una asamblea donde repasaron hechos de 2009 para encontrar algún ladrillo sobre el cual construir el relato, lo deportivo los expuso nuevamente.

Hay que esperar a que Víctor Blanco asuma su presidencia tras prestarle el juguete a sus pares de lista y realice una autocrítica inédita. Deberá reconocer que caminó por la avenida del medio y se dejó llevar por aquellas voces que engordan el ego. Los dueños del playón deben agradecer que el público aún no pueda asistir a los estadios. Le temen a la opinión de los días de partido.

Se quedaron con aquél video del campeonato en 2019. Nunca apostaron a ir por más, renovar energías. Participar en lugar de competir, la inversión pensada como gasto. La meseta que los absorbió en un micro clima insoportable hasta convertirlos en un grupo selecto, alejado del sentir de la gente. Son escribas de su realidad, una realidad reflejada en un espejo que de tanta tierra acumulada ya no los deja ver ni siquiera en lo que se convirtieron. 

Transitamos un año desperdiciado por acomodar a todos dentro de un espacio para no inquietar a nadie. Blanco perdió su mejor cualidad: la capacidad de  salir siempre bien parado. Pizzi es el árbol, detrás están talando el bosque.

Paolo Cella

@EspeRacinguista

@Paolo_Cella

Miércoles, 21 Julio 2021 12:43

Otro año de ver que pasa

Eliminado Racing de la Copa Libertadores, se despertaron los reclamos. Otra frustración en el plano continental, durante el período de mayor estabilidad económica y deportiva de los últimos años. Pero sería injusto no reconocer que algunos teníamos la sensación de que tarde o temprano esto sucedería por decantación. Un ciclo que empezó sin consenso, no encontró nunca un patrón que identifique virtudes. Cayó con la suya, sin dar la talla, sin oposición. Como la conducción política tras años de letargo.


 

Podríamos teorizar largo y tendido sobre los defectos del ciclo que tiene por ahora como conductor a Juan Antonio Pizzi. Desde la conformación del plantel, características de los jugadores, roles cubiertos, espacios despoblados y demás cuestiones vinculadas a la estructura de una nómina. Con carencias notables, aún así insistió con sus formas. Entonces encontramos que nunca el equipo evidenció, en estos 28 partidos desde aquél debut ante Banfield en el Florencio Sola a esta derrota ante San Pablo, una línea futbolística.

 

Podríamos charlar en extenso sobre si Rubén Capria tiene la preparación para ocupar el rol que se le asignó, de asesor, o como lo quieran llamar. Seguramente podrá esgrimir en su defensa un recorrido académico que respalde su elección y a partir de ahí darnos las pautas de trabajo que imaginó para este primer año. Quizás pueda defender desde su área la política de altas y bajas, para así comprender mas el camino trazado rumbo al éxito, ese que todos imaginamos cuando iniciamos un nuevo proyecto.

 

Podríamos también subir un escalón mas en la estructura de trabajo y recalar en la dirigencia, portadora del voto societario para conducir el club. Incluso sabemos que Víctor Blanco es quien da la aprobación o no para cada decisión que se toma. Ellos tendrán sus motivos, sus excusas y las razones de porque se eligió este camino, de bajo vuelo, con escasa imaginación y ambición, amparados en la siempre presente comparación de “como estábamos antes” o “ahora participamos siempre”.

 

Pero lo único que esta claro es que este presente es consecuencia de una bola de nieve de ego que fue creciendo sin parar, con personas que se empezaron a encerrar en sí mismas, sedientas de voces aduladoras, sin que nadie los interpele hacia adentro, para revisar modos, formas y costumbres que los transformaron en patrones de estancia, con la actitud de quien se siente dueño. Se alejaron de la realidad, construyeron un grupo cerrado de voces y hacia allí marcharon.

 

Un grupo de dirigentes que desprecia las miradas nuevas, con equipos de trabajo que analizan el mercado para detectar oportunidades, trazar planes a largo plazo e intentar achicar el margen de error. Se volvió al teléfono de un representante amigo, la recomendación de un allegado y el ojo del dirigente. Casi todos los clubes del fútbol argentino arman estructuras de trabajo que sirven de soporte para el dirigente, para evitar que dilapiden el capital económico.

 

Este presente no debería sorprender. Pizzi será el fusible mas fácil de cortar para cambiar el aire y generar nuevas expectativas. Afuera de la Copa, el objetivo de todos los hinchas al menos, quedan la Copa Argentina y la Liga local para llegar a la Libertadores 2022 y participar. Al fin y al cabo, ese es el objetivo de Blanco y compañía, participar y ver que pasa.

 

Para jugar al fútbol se necesita audacia y ambición. Pizzi nunca la tuvo. Para dirigir un club también se precisan esas cualidades, entre otras. Blanco siempre caminó por espacios confortables, sin asumir tantos riesgos. Poniendo el punto de comparación a como se estaba antes, siempre se quedó anclado en ese lugar. Una parte de todo esto también nos corresponde a nosotros, los socios e hinchas, que en lugar de volcar nuestras inquietudes en participaciones masivas nos excusamos en el “y seguro gana, para que me voy a meter”.

 

Racing deja pasar otro tren para subirse de nuevo a la gloria, mientras otros al menos lo intentan aún con menos recursos. Las mismas voces, las mismas caras, los mismos fracasos. Seguramente ahora Blanco tomará el juguete que le prestó a Jiménez y Capria por un rato, e intentará acomodarlo a su gusto. Cocca y Coudet, sus elegidos, tuvieron ese respaldo. Cuando se marginó algo de la escena, hubo ruidos e interferencias por todos lados. Habrá que ver si cuando le devuelven el juguete no esta roto y es tarde para repararlo.

 

 

Paolo Cella

 

@EspeRacinguista

 

 

@Paolo_Cella

Martes, 29 Junio 2021 17:10

El Señor 5

Hasta luego, Chelo. El paso de Marcelo Díaz por Racing llegó a su fin. De las mejores prestaciones en el puesto en los últimos años. Un salto de calidad en un lugar de la cancha que había tenido hasta la irrupción del chileno dos referentes inmediatos muy distintos en cuanto a características. Mas allá de su inactividad en el último período, nadie podrá obviar su estadía en la Academia ni borrar lo que hizo. Dueño de una clase privilegiada para jugar en un lugar de la cancha donde el tiempo no abunda, pero él lo tenía siempre a su favor. 
 
Si el ciclo de Eduardo Coudet tuvo un rasgo distintivo fue eso de que "tener huevos" en el fútbol era pedir la pelota y animarse a jugar. A los equipos que logran trascender los resumen muchas veces su volante central. Aquella formación de Chacho que se quedó con la Superliga 18/19 sin discusiones tuvo en Marcelo Díaz la razón de su existencia. Desde que debutó en Paraná, frente a Patronato, nunca más el equipo pudo jugar sin él como lo hacía mientras el Chelo estaba en cancha. Se metió de lleno en el corazón de la gente dando clases abiertas de como jugar en la mitad del campo. Un antes y un después en ese rubro, al punto que hoy no surgió un reemplazante que aspire a tomar la posta.
 
Los dos antecedentes más cercanos en ese puesto que habían quedado en la retina fueron Adrián Bastía y Ezequiel Videla. Con otras características, los dos volantes fueron piezas fundamentales de los equipos que en 2001 y 2014 lograron los respectivos títulos de liga. Pero lo de Marcelo Díaz fue una variante superadora. Con equipos más predispuestos para la elaboración y la tenencia, el ex Hamburgo, Basel, Celta y Selección de Chile, se incorporó con absoluta naturalidad a la formación que Coudet fue moldeando. Incluso su irrupción mejoró a ese equipo que Chacho venía perfilando. 
 
Su salida, otra vez en medio de negociaciones con una dirigencia que estira los plazos hasta el final, deja un vacío que no es sencillo de reemplazar. No hay en el plantel un futbolista que pueda tomar la posta de ese lugar. Ni hablar de ejercerlo con una sabiduría parecida, ya que eso se adquiere con experiencia. Aquél 1º de noviembre de 2020 ante Atlético Tucumán jugó su último partido con la camiseta de Racing. Desde ese día nadie pudo disimular la ausencia del Chelo Díaz. No abundan esas cualidades en el marcado de pases tampoco, hay que decirlo. Mucho menos si la idea es invertir poco.
 
A pesar de todas las bondades que podamos reconocerle al chileno, su paso por la Academia quedará igualmente inmortalizado por aquél grito el 9 de febrero de 2020 en el clásico de Avellaneda. Con 9 futbolistas, pisando el área y poniendo un segundo de pausa cuando todo era tensión y nervios. El día de la banana, Marcelo Díaz tuvo su paso definitivo a la galería de los elegidos. Dio un pase a la red cuando cualquier otro mortal hubiera pateado cerrando los ojos y apretando los dientes. Un resumen perfecto de su paso por Racing: cerebral, con un sentido de la ubicación que le ahorraba tiempo y distancias en un fútbol absorbido por los gps y las estadísticas.
 
Racing deja ir, salvo que trasciendan las verdaderas razones de su salida, al mejor volante central de los últimos 30 años. Por calidad de minutos brindados, lo de Marcelo Díaz es una variante superadora en el puesto. Enseñó a pensar el juego desde otro costado, con movimientos que servían de guía para entender cómo, dónde, cuándo y porque de cada acción. Esa cualidad la podría haber seguido aportando aún mientras estuviera falto de ritmo. Pero se eligió otro camino. Díaz mejoraba a sus compañeros en el día a día, en la rutina de los ensayos, en las charlas previas de los partidos y ni hablar si lograba ponerse a tono.
 
Buen viaje Chelo, como usted mismo lo dijo, esta es su casa. Será un hasta luego.  
 
Paolo Cella
 
@EspeRacinguista
 
@Paolo_Cella

 

 
Martes, 15 Junio 2021 19:48

Con los brazos abiertos

La sola mención de su nombre despierta atención. La agenda puede alterarse de forma absoluta cuando en el mundo Racing surge la posibilidad de un retorno. Mas allá de su salida, que aún parece cercana y para algunos sin terminar de entender por completo, la situación pone de manifiesto todos los sentidos académicos. Lisandro López no pasa ni pasará desapercibido por nadie en Avellaneda. Entendiendo el contexto y las razones de este rumor, es posible analizar los beneficios de un regreso mas. Quién todo lo dio, con aciertos y errores, pero siempre frontal y sin esconder su sentir, siempre tendrá las puertas abiertas para volver. Comprender su rol, acompañar y ser respetuosos, la mejor forma de caminar a la par. 
 

 
La vida le anda jugando una mala pasada al ex capitán de Racing. El último gran referente decidió mudarse a la MLS para iniciar un nuevo camino tras dar todo de sí en la Academia. La pérdida de su padre y otra situación personal que lo aqueja en la actualidad lo llevaron a terminar su contrato antes de poder darle recorrido a su estadía en el Atlanta United de Gabriel Heinze. Sin pensar en el retiro aún, pero con la necesidad de estar cerca de los suyos para transitar este momento doloroso de su vida, Lisandro López evalúa, o eso se ha dejado trascender, la posibilidad de permanecer en el país por al menos seis meses. Racing, su casa deportiva, debe y tiene que ofrecer su rol de acompañante. 
 
Lisandro nunca fue un futbolista que escondiera su sentir. Cada entrevista o conferencia de prensa fue un punto y aparte en la vida de Racing. Si hablaba dejaba contenido para ponerle relieve al momento. Su voz despertaba reflexiones más allá del campo de juego. Con precisión ayudaba a entender la realidad de cada día y dentro del campo ejercía el rol con la misma rigurosidad. Pocas veces un semblante era tan expresivo para poder decodificar como se sentía un futbolista. Con virtudes y aciertos el capitán siempre marco el pulso, condujo al plantel y se manifestó abiertamente sin esconder nada de lo que pensaba. No había entre líneas, sólo sinceridad. Como la que expresó el día de su salida, al confesar que si no estaba al 100% no podía seguir en Racing. 
 
El club debe ofrecerle la posibilidad de sumarse al plantel. Si su intención es seguir jugando al fútbol y quedarse en el país, es menester que Víctor Blanco, Rubén Capria y Juan Antonio Pizzi lo convoquen. Comprendiendo que deberá ponerse a punto mental y físicamente, habrá que rodearlo de afecto y respetar los tiempos de un posible regreso. Pero siempre con la premisa de darle espacio para emprender un camino de contención que el club debe darle a un referente como él. Desde lo deportivo sería un aporte muy importante para el plantel, desprovisto de esa voz de mando reflexiva que podría ordenar almas ansiosas de notoriedad, que crecen al calor de las apresuradas redes sociales. Tomando ese punto de partida, la reconstrucción de una identidad algo desdibujada por falta de referentes, su regreso sumaría cualitativamente.
 
Quedará resolver los asuntos más importantes de su vida personal para luego sí dar rienda a la posibilidad concreta de un regreso en estos parámetros. Será Racing quien más deba darle a Lisandro que lo que él pueda brindar en el corto plazo. Pero aquellos que soñamos con un club que forje (y vaya si lo hizo en estos años) un sentido de pertenencia firme y extendido en el tiempo, debe rescatar a sus emblemas cuando más lo necesiten. A partir de ahí, ordenando lo más urgente de su cotidianidad, que empiece a convivir con los lugares que más pueden rescatar a la mente cuando esta abrumada por el dolor. Tomarse esos tiempos para escapar, aunque mas no sea unos minutos, del sufrimiento que a cualquiera de los mortales invade cuando los seres queridos sufren.
 
Luego llegará el tiempo de empezar a diagramar lo deportivo, acomodar la sabiduría que aún perdura en Lisandro al molde del equipo que el entrenador prefiera para darle más herramientas con las cuales construir un camino juntos, que para ambas partes aporte soluciones. Ya había mostrado Licha en los ciclos de Coudet y Beccacece que el paso del tiempo le quitó físico, pero no lucidez. En un fútbol argentino que no descarta a los más grandes, todavía podría dar soluciones un futbolista como Lisandro López. 
 
Con respeto, comprendiendo el momento y respaldando cualquiera sea su decisión final, las puertas de Racing siempre deben estar abiertas para esta clase de personas. Cuando él decida si es o no el momento ahí debe estar Racing para brindarle toda su estructura como contención. Dentro o fuera del campo, trotando en el Tita o el estadio. Sin presiones, acompañando el camino que Lisandro crea más acertado, pero a la par. Brindando la misma cuota de calidad que él supo dar como profesional, el club debe responder en consecuencia.  
 
Paolo Cella
 
@EspeRacinguista
 
@Paolo_Cella
 
Sábado, 05 Junio 2021 22:22

Difícil digerir este papelón

Hay muchas maneras de perder una final aun siendo superado por el rival, pero ninguna despertará tanta vergüenza como la que sucedió en San Juan ante Colón. Racing caminó la cancha en el estadio del Bicentenario y eso es imposible de digerir. Pero sería también injusto desconocer que este equipo llegó a la final sin más atributos que sostener el cero y depender de alguna corrida de sus delanteros. Creer que un par de partidos aceptables o buenos son suficientes es tapar el sol con la mano.


 

En todo el semestre fue difícil ver a jugar a Racing. El equipo nunca tuvo atributos colectivos suficientes para descifrar a que juega. Apenas una racha de partidos sobre el final invitaron a creer que se estaba encaminando algo. Desde la solidez defensiva comenzó perfilar un once titular y los resultados lo empujaron hacia la etapa de definición. Pero jamás tomó ese combustible para crecer colectivamente. Pareció aferrarse a esa idea de apostar al cero y estirar los partidos.

Claro que tuvo méritos para llegar a la final de la Copa de la Liga. Pero fue cada vez que tuvo el agua al cuello. Como si precisara aflorar su instinto de supervivencia, tomó impulso ante Colón y San Lorenzo en fase regular para seguir con vida. Después se acomodó al libreto ante Vélez y Boca para asumirse inferior y jugar como mejor le quedaba. En Liniers tuvo algo más de audacia que ante el Xeneize pero terminó por apostar a las manos de Arias en los penales.

Ante Colón jamás pareció comprender el momento ni el lugar que estaba atravesando. Una final no puede jugarse nunca como lo hizo Racing. El equipo de Pizzi caminó el partido. Desde el arranque se notaron las posturas de uno y otro. Y si bien fueron desarrollos distintos, la Academia dio pena otra vez en una final como ante River. En Santiago del Estero por la Supercopa Argentina fue también una derrota dolorosa que deja heridas difíciles de sanar. El paliativo es la clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores y encima por delante del candidato San Pablo.

Pero todos esos asuntos postergados por los resultados se derrumban ante derrotas tan categóricas. Una final en la que los jugadores de Racing parecieron paralizados. Un entrenador que repitió el equipo como si todos los partidos fueran iguales. Casi como esperando que transcurrieran los 90 minutos y el alargue de ser necesario. Sin ideas y con la dependencia absoluta de alguna corrida de Chancalay o Copettti. Uno intentó, el otro se perdió en esa imagen de lucha y entrega que para un delantero no alcanza. Sirvió para meterse en el equipo pero no le sirve a él.

Este ciclo no tuvo partidos descollantes pero si algunos para destacar por contexto, momento de la competición  o calidad en su desarrollo: San Pablo en Avellaneda, Sporting Cristal en Perú, San Lorenzo y no más. Tres en 25 presentaciones. Algunos destacaran los siete partidos con la valla invicta y está bien. Esa es una parte del juego. Pero se olvidó de la otra. Quedó a merced de voluntades sueltas en el campo o la experiencia de futbolistas que ya no están para más de 60/0 minutos: Piatti o Cvitanich.

Racing dejó pasar otra oportunidad de sumar una estrella. Pero la forma en la que lo hizo derrumba lo poco bueno que se había conseguido. Claro que hay méritos en un equipo finalista porque por algo se llegó hasta allí. Pero perder así, sin patear al arco ni entender el momento es vergonzoso. No hay que tener miedo de ponerle el rótulo a esta derrota en la final: un papelón.

O reaccionan rápido y buscan soluciones urgentes en la pretemporada para que el funcionamiento aparezca o lo que viene dependerá otra vez de la lotería de los penales o los momentos individuales.

PD: No están exentos los dirigentes, pero será material de análisis en otro momento.

Paolo Cella

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Próximo Partido

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Equipo 1


Miércoles, 22 Septiembre 2021

18:10


Árbitro: A confirmar

TV: Tyc Sports

Torneo: Copa Argentina

Equipo 2

Último Partido

Un presente que exaspera
Torneo: Torneo Socios

Equipo 1
Equipo 2

Último Programa

Tabla de Posiciones

 

# Equipo Pts PJ PG PE PP GF GC DIF
1 Talleres (C) 20 10 6 2 2 14 7 +7
2 Lanus 20 10 6 2 2 20 16 +4
3 Independiente 19 10 5 4 1 11 5 +6
4 River Plate 18 10 5 3 2 18 8 +10
5 Racing Club 17 10 4 5 1 8 1 +7
6 Estudiantes (LP) 17 10 5 2 3 16 10 +6
7 Atl Tucuman 15 10 4 3 3 11 12 -1
8 Colon 15 10 4 3 3 9 14 -5
9 Boca Juniors 14 10 3 5 2 8 7 +1
10 Velez 13 10 3 4 3 13 6 +7
11 Def y Justicia 13 10 3 4 3 12 10 +2
12 Argentinos 13 10 3 4 3 8 7 +1
13 Godoy Cruz 13 10 4 1 5 14 15 -1
14 Patronato 13 10 3 4 3 8 9 -1
15 Aldosivi 13 10 4 1 5 11 14 -3
16 Huracan 12 10 2 6 2 8 7 +1
17 Newells 12 10 3 3 4 11 13 -2
18 San Lorenzo 12 10 3 3 4 9 12 -3
19 Union 12 10 3 3 4 10 14 -4
20 Sarmiento (J) 11 10 3 2 5 10 14 -4
21 Rosario Central 10 10 3 1 6 14 13 +1
22 Platense 10 10 2 4 4 13 15 -2
23 Gimnasia (LP) 10 10 2 4 4 7 13 -6
24 Banfield 9 10 1 6 3 7 11 -4
25 Central Cba (SdE) 8 10 1 5 4 10 14 -4
26 Arsenal 7 10 1 4 5 5 18 -13

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