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Gastar, pero mal…

Viernes, 07 Julio 2017 19:36

INFORME - "La Secretaría Técnica no es garantía de nada", dijo recientemente en una declaración pública el Secretario de Hacienda de Racing, Pablo Mena. Si bien en el fútbol no existen las garantías, ayudar a la suerte siempre es necesario cuando las bases están firmes y se puede construir sobre ellas. 

Allá por septiembre de 2013 se produjo un éxodo dirigencial masivo, cuando en la mayor crisis desde la vuelta a la democracia tanto el Presidente, Gastón Cogorno, como el Vicepresidente 1º, Rodolfo Molina, el Secretario General, Leandro Rodríguez Hevia, y hasta el Manager en ese entonces, Roberto Ayala, dejaron sus respectivos cargos casi que obligando al por entonces Vicepresidente 2º, Víctor Blanco, a hacerse cargo de la situación y reordenar un club que había tocado fondo, tanto futbolística como económicamente hablando. 

Desde ese momento, Blanco se rodeó de gente de su confianza, entre ellos integrantes de su familia, y decidió casi la totalidad de las acciones que se desarrollaran en el club. Lo que ocurrió es la historia que todos conocemos: la vuelta de Diego Milito para convertirse en ídolo eterno, un cambio de mentalidad integral en todos los rincones del club, un campeonato después de muchos años, la vuelta al plano internacional (en 2018 serán 4 años consecutivos jugando una Copa, algo que nunca sucedió en Racing), y un continuo crecimiento en las arcas del club, hechos que trajeron tranquilidad y permitieron sentar una base prometedora sobre la cual comenzar a construir. 

 

Pero en algo se falló. Si bien Racing hizo buenos campeonatos locales, terminando tercero en 2015 y cuarto en el eterno torneo que terminó hace semanas, más estar entre los 8 mejores equipos de América en la Copa Libertadores 2015, lo cierto es que no estuvo ni cerca de ganar alguno de los mencionados. Y eso se debe a que a la buena suerte se la acompaña con buenas decisiones, sobre todo en el armado de un plantel y la elección de los entrenadores que conducen a los mismos. 

Vamos a los nombres propios: Desde que Blanco es Presidente de Racing, primero interino y luego electo por más del 50% de los votos, se incorporaron 47 jugadores. De esa numerosa lista, se desprenden nombres como los de Diego Milito y Lisandro López, que decidieron regresar al club que los vio nacer y resignar ofertas más onerosas. También se encuentran varios aciertos, como Luciano Lollo y Ezequiel Videla, baluartes del equipo campeón a los cuales sendas lesiones les impidieron despedirse como debían; Marcos Acuña, hoy emblema del equipo, jugador de la Selección argentina y a pasos de emigrar al fútbol europeo; y el curioso caso de Gustavo Bou, quien cambió críticas y desconfianza por alegrías y numerosas gargantas afónicas. Oscar Romero, esa joya paraguaya que se fue dejando la sensación de que no llegó a explotar y demostrar todas sus cualidades técnicas, es otro de los destacados de los refuerzos de los últimos años.  

 

Más allá de esos escasos jugadores, en la lista se encuentran nombres que más de uno ni recordará que pasaron por el club, como los casos de Wason Rentería, Pablo Alvarado, Nelson Acevedo, Facundo Castillón, Santiago Nagüel, Mariano Pavone, Federico Vismara, Damián Schmidt, Wilder Guisao, Pablo Álvarez y Danilo Ortiz, sin mencionar al misterioso Willian Candia, incorporación que no jugó ni un minuto en Racing. 

Racing viene fallando en el armado de los planteles hace rato, pero si hay algo a lo que no le debemos atribuir es que sea por falta de dinero. Desde que Blanco tomó las riendas de la institución, se vendieron jugadores por un total de 56 millones de dólares: 9 millones por Roger Martínez, 6 por Romero y Bou, 4 por Ricardo Centurión, 5 por Luciano Vietto y 4 por Rodrigo De Paul son las más destacadas, en muchos casos piezas importantes que nunca lograron reemplazar con jugadores de sus mismas características. De hecho, se ha malgastado ese dinero en traer otros de menor nivel por montos irrisorios, como Santiago Rosales, Marcelo Meli, Sergio Vittor, Diego González y el mismo Vismara, que nunca demostraron por qué se pagó tanto por sus pases e incluso la mayoría seguirá en el club, por lo menos, otro semestre. 

 

En este mercado de pases se prometió enmendar algunos errores y jerarquizar un plantel diezmado por las recientes bajas y las fallas de recesos anteriores, pero todavía no llegaron nombres rutilantes con el cual el hincha sienta que la historia cambie. Juan Gabriel Patiño, un desconocido para el fútbol local, que ni Blanco ni Diego Cocca dicen que pidieron, genera una incógnita en lo que será su rendimiento, aunque el caso de Bou nos enseñó a no juzgar de antemano. Egidio Arévalo Ríos, pieza fundamental de la Selección de Uruguay en los últimos 10 años que, con 35 vueltas al sol encima, esperemos el físico le responda para comandar el mediocampo de Racing. Lucas Orban, de escasa participación en el fútbol europeo la reciente temporada pero con buen augurio por su pasado en nuestras canchas, cierra la lista de refuerzos hasta el día de hoy. 

Otro ítem a destacar es que ninguno de los jugadores que se fue a buscar en un principio terminaron jugando en el club. Javier Pinola y Gonzalo Rodríguez fueron los apuntados en un principio para integrar la zaga central, pero ambos eligieron otros rumbos y hoy son refuerzos de River y San Lorenzo, respectivamente, incluso el primero de ellos ya debutó con la camiseta riverplatense. Fabián Rinaudo, Víctor Salazar, el prometedor lateral derecho que mostró buenos rendimientos en Rosario Central los últimos años, también fue la primera opción para ser el “4” titular de Racing, aunque también eligió jugar en San Lorenzo, club donde ya tuvo su primer partido nada más ni nada menos que por Copa Libertadores. Un caso similar es el de Fabián Rinaudo, hombre por el que Racing preguntó hace semanas e incluso el mismo Blanco notificó a los medios como el cuarto refuerzo en este mercado de pases, pero que por estas horas está más cerca de continuar en Gimnasia y Esgrima La Plata que de jugar en Avellaneda. 

 

Ante la baja inminente de Acuña, por el cual no se hizo uso de la opción en 2015 cuando el 50% restante que posee Ferro Carril Oeste valía apenas 500.000 dólares y desde la dirigencia decidieron que no era una buena inversión, se deberá buscar un jugador de jerarquía para suplantar todo lo importante y clave que es el “Huevo” para este equipo, pieza fundamental en los últimos dos años. También deberá verse la cláusula de salida de Lautaro Martínez, la joya sin techo por la cual se pelearán todos los clubes europeos en un año y que “apenas” cuesta 9 millones de dólares, un precio que parece un regalo viendo la calidad y el potencial del bahiense de apenas 19 años. 

También se debe analizar el problema de entrenadores que tuvo Racing el último año y el mal manejo dirigencial con esta situación. Tras la salida de Diego Cocca a fines de 2015 tras una gran primera etapa como director técnico, se decidió traer a Facundo Sava para comandar un plantel de grandes nombres y rendimientos, que se debía apuntalar con dos o tres jugadores de jerarquía para afrontar la segunda Copa Libertadores consecutiva, pero terminaron llegando jugadores de relleno que, muchos de ellos, ya hoy no pertenecen más al equipo. Tras el fracaso en la Copa y la mal posición de Racing en el torneo local, Sava estuvo en la cuerda floja pero los dirigentes le prometieron seguir y mantener el proyecto. Dos meses después, luego de la pretemporada y ante el primer traspié nada más ni nada menos que en una final de Supercopa Argentina, el “Colorado” fue despedido y hoy en día mantiene un millonario juicio con el club. 

 

Ni Claudio Úbeda ni Ricardo Zielinski pudieron enderezar el rumbo con un plantel que ellos no habían armado, por lo que a comienzos de año tuvieron que apelar al regreso de Cocca para calmar las aguas en lo que es un año de elecciones. Con los resultados deportivos que trajeron tranquilidad, se vio durante todo el semestre el mal armado del plantel, que repercutió en un equipo que terminó apelando a juveniles del club para salvar el pellejo y meter a Racing nuevamente en una copa internacional. Se destaca en este aspecto el caso del arquero, puesto donde el último entrenador campeón con La Academia tuvo que improvisar con dos chicos de la cantera sin partidos en Primera División para reemplazar a Agustín Orion, quien de manera abrupta abandonó el club negándose a integrar el banco de suplentes debido a sus malos rendimientos debajo del arco. 

Así y todo, Racing hoy en día se encuentra a la expectativa de los refuerzos que lleguen para completar un plantel que necesita recambio y nombres fuertes que acompañen a los chicos que muy bien se ganaron su lugar dentro de la cancha. Para eso, el mandamás de la institución deberá dejarse ayudar y asumir que es necesario proyectar y planificar con meses de anticipación algo tan importante como el armado de un plantel si se quiere pelear campeonatos y copas y aspirar a ganar algo. Porque a la buena suerte hay que acompañarla con trabajo, aunque la Secretaría Técnica no sea garantía de nada.

 

Nicolás Rivero

@NicoRivero91

info@esperanzaracinguista.com

Modificado por última vez en Viernes, 07 Julio 2017 19:57

 

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